"Se necesita grupo de aventureros para una misión de exterminio"
Agarro sin darse cuenta el papel que contenía, y se fue a buscar a sus compañeros, el trabajo era en un pueblo a 4 días de distancia y seguramente les vendría bien para tener la mente y el cuerpo ocupado en otra cosa que no fueran tramas de mercenarios asesinos y paladines con ansías de matar.
Después de hablar con sus compañeros y mencionarles el trabajo que había conseguido se pusieron en camino, tras unas cuantas jornadas de viaje llegaron a su destino el pueblo de Arroyo, una vez allí y tras hablar con las autoridades locales sobre el trabajo, les pusieron en camino al señor de la villa, el duque Machanell, tras atravesar los dos puentes que dividían la pequeña urbe llegaron al castillo que dominaba la población y a su vez era el hogar del duque, se presentaron ante el servicio del noble y esperaron media hora hasta que una audiencia les fue concedida.
Machanell les contó que tenía un problema con una extrañamente coordinaba banda de kobolds que estaba haciendo ataques a la ruta comercial que pasaba por la villa y de la cual dependía económicamente, la misión era bastante sencilla eliminar a todos los kobolds y descubrir quien estaba detrás de ellos puesto que no era muy normal que una tribu de kobolds predominara sobre las restantes tribus de trasgos, orcos y demás.
Después de aceptar las condiciones de trabajo se encaminaron hacía lo que era conocido por los lugareños del lugar como los "Salones Kobold", nada más descender por lo que parecía ser un antiguo templo, se encontraron con ellos, los kobolds armados con lanzas y piedras les recibieron, pero Belenus y sus compañeros respondieron a los ataques y aniquilaron a sus enemigos, menos uno que pudo escapar y como sospecharon alerto a sus compañeros, siguieron descendiendo y encontraron una habitación con cuatro sarcófagos en el centro de la sala y en las paredes que le daban forma nichos puestos entre sí guardados cada lateral por una armadura, a lo lejos les esperaban tres kobolds armados con lanzas, los cuales cuando les vieron se pusieron a cubierto, Golondrios y Sindaris cargaron hacía ellos para comprobar que según pisaban de las armaduras salían mortíferos dardos dirigidos hacía ellos, pero aquello no pudo detener a nuestros héroes y estos avanzaron con paso firme hasta donde estaban sus enemigos y acabaron con ellos.
En la siguiente habitación que encontraron se alzaban un muro de tres metros de alto donde estaban dos kobolds que manejaban una enorme bola colgada del techo, la cual al verlos entrar la lanzaron, Sindaris alzo su escudo para defenderse de la enorme roca, lo cual aprovecho Molonis para intentar llegar sin ser visto hacía el muro, pero los kobolds le vieron y la roca en uno de sus viajes le impacto de lleno, por fortuna Molonis alzó sus brazos en forma de cruz para protegerse del impacto y aparentemente solo le entumeció los músculos un poco.
Golondrios saco su arco, mientras tanto Belenus como Maquiavelo descargaron sus poderes arcanos en los dos desdichados kobolds, los cuales cayeron rápidamente por el poder desatado hacía ellos, viendo que era seguro Golondrios se acerco animadamente a la puerta que había entre el muro que custodiaban los anteriores kobolds, pero pago cara su temeridad, nada más abrir unas criaturas reptilianas se le echaron encima y a duras penas consiguió salir con vida, solo la rapidez de Gugnir su compañero animal y la intervención de Sindaris le permitieron seguir respirando, para empeorar la situación un grupo de kobolds les esperaban detrás de las criaturas, pero Belenus lanzo unos destellos luminosos que cegaron al grupo y Maquiavelo conjuro una nube de dagas la cual hizo retroceder a las criaturas lo cual permitió a Golondrios retroceder y curarse, mientras que Sindaris y Molonis apoyados por los conjuradores acabaron con todos los enemigos.
Después del encuentro siguieron hacía adelante y vieron otro muro que se alzaba ante ellos como el anterior pero que se abría a lo que parecía ser una gran sala, pero desde su posición no podían ver nada, se pusieron largo rato a discutir que hacer, no se fiaban visto lo sucedido anteriormente que habría trampas o los kobolds podrían estar escondidos, harto de la indecisión de sus compañeros Molonis se dirigió hacía la cámara que tenían por delante e intento moverse sin apenas hacer ruido, nada más poner un pie en la sala se oyó un enorme ruido y el suelo alrededor tembló, el resto de compañeros de Molonis se dio la vuelta, al oír el ruido y ver que el tiflin pícaro no estaba con ellos, vieron como del muro que se alzaba en la cámara surgieron dos kobolds armados con hondas los cuales empezaron a dispararles piedras cortantes y engrasadas con alguna especie de sustancia, Molonis vio impasible como una enorme piedra de dimensiones considerables se acercaba a ella, mirando lo que tenía alrededor vio como el muro de donde habían salido los kobolds era sin duda una especie de habitación interior así que conforme se acerco la roca hacía el, salto apoyándose de la pared y ejecuto una pirueta lo que le permitió sin apenas dificultad sortear la roca, cuando sus pies tocaron el suelo vio como un enorme reptil alado se dirigió hacía él.
- Vaya esto se complica - dijo sonriente a la vez que sacaba sus dos dagas mientras esperaba a que la criatura se acercará hacía él.
Golondrios mando atacar a Gugnir el cual avanzo rápidamente y de un salto se encaramo a donde estaban los dos honderos kobolds, lo cual aprovecho el elfo para lanzar una lluvia de flechas las cuales no dieron en el blanco, Maquiavelo conjuro un hechizo el cual le envolvió con un escudo alrededor de su persona apenas perceptible y se dispuso a conjurar su hechizo favorito, una lluvia de proyectiles mágicos, por su parte Belenus se disponía a lanzar un conjuro también pero uno de los kobolds le propinó un buen pedrusco el cual le abrió una brecha en la frente y lo dejo conmocionado, Golondrios aprovechando que los kobolds estaban distraídos con su tigre disparo nuevamente más flechas y esta vez acertó, usando la cobertura que proporcionaban los disparos de Golondrios, Sindaris se puso delante de Belenus para que el brujo pudiera recuperarse de la conmoción que sufría, mientras Maquiavelo seguía con su lluvia de proyectiles conjurados magicamente, Molonis por su parte seguía enzarzado en combate con aquel reptil alado, mientras se dio cuenta de que la enorme roca que iba dando vueltas alrededor de la posición elevada de los honderos kobolds, seguía un patrón uniforme lo cual les podría dar a él y sus compañeros una oportunidad de salir de esta.
Una vez Belenus se recupero de la conmoción entre el y el resto de sus compañeros lograron por fin dar muerte a los kobolds honderos y Molonis pudo hacer lo propio con su oponente, Sindaris vio desde su posición unas escaleras que subían a una plataforma y por donde no pasaba la roca que seguía girando continuamente, así que decidió tomar carrerilla y dirigirse allí, mientras lo hizo instintivamente alzó su escudo y al hacerlo seguidamente dio gracias a Tymora diosa de la fortuna pues un relámpago azulado dio de pleno en su escudo, el cual se dio cuenta que mostraba efectos de congelamiento elevado, alzo la mirada y vio otra plataforma similar a la que el se acercaba en la que se encontraban un kobold que llevaba una máscara de hueso en la cara, cubierto por una rudimentaria túnica hecha de pieles y aparte portaba una vara la cual crepitaba con una estática de color azulada, probablemente debido al efecto de un hechizo, el kobold en cuestión estaba flanqueado por dos kobolds armados de escudo, lanza y con unas toscas pero compactas armaduras de escamas.
- ¡Hechicero! - gritó Sindaris para que sus compañeros la oyeran
Rápidamente Golondrios y el resto fueron en su ayuda, pero antes de que pudieran actuar el Brujo que estaba algo contrariado por la herida sufrida alzo su mano derecha y señalo al caudillo kobold y dijo.
- ¡Por el pacto concedido a mi, y el poder recibido, que la sangre infernal que recorre por mis venas, muestre el calor y la furia de mi ira!, ¡Llamas de Phlegethos! - de la mano del brujo surgieron arroyos de fuego líquido que se pegaron a las pieles del sacerdote kobold, las cuales empezaron a arder rápidamente y para su horror fueron carcomiéndole la piel, fue tan rápido y doloroso que hasta los compañeros de Belenus se quedaron estupefactos ante el efectivo y a la vez temible poder demoniaco del brujo.
Los guardias de elite del sacerdote ciegos de ira al ver a su líder muerto, fueron hacía los aventureros proporcionando un blanco fácil el cual tanto Golondrios como Maquiavelo no desaprovecharon y masacraron a los dos kobolds en apenas segundos, Molonis por su parte encontró el dispositivo que desactivaba la roca que todavía seguía rodando por la habitación, lo cual contribuyo a una pausa del grupo para poder restablecerse de las heridas e inspeccionar tranquilamente la cámara.
Belenus adquirió la máscara del líder kobold, la cual había quedado intacta y les podría servir como prueba ante el duque de el pueblo de arroyo para demostrar que la banda de kobolds no volvería a ser una amenaza para las rutas comerciales.
- Un momento, creo que por aquí hay algo - dijo Golondrios y mostró a sus compañeros el emplazamiento de una puerta que parecía estar oculta por una frondosa pared de musgo.
Siguieron unas escaleras que les conducían más al fondo de la tierra, con cautela y mucha atención llegaron a lo que parecía una enorme cueva dos enormes columnas de roca se encontraban muy cerca de lo que parecía ser un enorme estanque de agua el cual estaba congelado.
- Parece que hace algo de frío - apuntó Sindaris
- Shhhh - la hizo callar Maquiavelo
- Aquí hay algo...- dijo Golondrios a la vez que alzaba su arco
Sin mediar palabra Golondrios lanzo con la rapidez propia de su raza una ráfaga de cuatro flechas hacía la parte oscuras de la columna más alejada, Gugnir se dirigió hacía donde su dueño había lanzado las flechas, mientras que Maquiavelo acompaño las flechas del explorador con las suyas mágicas.
Un gutural y grave gruñido se oyó y de las sombras un Dragón de color blanco emergió y se dirigió hacía ellos usando sus enormes alas como impulso.
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