lunes, 3 de enero de 2011

Feliz Año 2011

Proximamente actualización!

jueves, 21 de mayo de 2009

Condones

- Mi señor, esto es lo único que hemos podido encontrar en Orgrimmar espero que le sean de utilidad -
- Err.....estos tienen agujeros...-
- Ah son para renegados señor -
- ¿Renegados, pero si no pueden reproducirse?-
- Sí ya, pero se sentían discriminados, así el consejo chaman decidió que se creará un modelo para ellos -
- ¿Y estos peludos? -
- Son para taurens, para absorber leche -
-.......-
-......, en fin ¿y estos con pinchos y cosas cortantes? -
- son para trolls -
- mejor no te preguntare porque son así -
- sí, será lo mejor -
- espera un momento...-
- ¿y los elfos? -
- no hay -
- ¿no? -
- es que dicen que el sexo es de bárbaros y de seres inferiores -
- entonces...¿cómo se reproducen? -
- bueno mi señor hay ciertas....excepciones, aunque el como lo hacen la mayoría sigue siendo un misterio que todavía estamos investigando con nuestro equipo de pícaros especializados en sigilo -
- bah, maldición, necesito unos condones para un orco de mi envergadura -
- y polla dura...-
- ¿has dicho algo Saurfang? -
- no nada, señor -
- Ah -

Al rato en el cuarto donde charlaban Saurfang y Thrall, entra una figura encapuchada

- Por fin habéis llegado Agente doit frombijan -
- Aqui...esssstoy - dijo en una susurrante voz el renegado
- ¿Cómo ha ido? -
- Me temo mi señor que.niiiiiinguno de vuesssstrossss, campeones, quiere hacer tal misión -
- Bueno, siempre podemos recurrir a tí - dijo thrall
- Mi señor, el agente Doit se ha desvanecido -
- Maldición, necesito unos condones dentro de 23 horas, si triunfo en esta misión, será un gran éxito para la horda sobre la alianza -
- sí claro y para vuestro churro también...- dijo en silencio Saurfang
- ¿Decíais?- no nada no he dicho nada mi señor
- Mmm ok, bueno necesitamos dos pardi...digo un par de héroes y que vayan al mercado negro de bahía del botín, seguro que esos rastreros goblins tienen lo que necesito -
- Creó que tengo lo que necesitamos, hay dos personas bastante problemáticas en las mazmorras a los que les podríamos dar esta misión -
- ¿son de confianza? -
- Si no lo hacen, les cortare la cabeza con mi hacha, están metidos en muchos problemas como para no negarse -
- Vale, me fiare de vuestro instinto Saurfang -
- Dejarmelo en mis manos, aquí tenéis los nombres de las personas que voy a buscar, ahora vuelvo con ellos -

Y Saurfang dejo la sala dejando a un meditabundo Thrall leyendo lo que ponía en la nota que le dejo Saurfang

- Elebe, chaman troll, Sergestus paladín elfo, mmm extraña combinación -

faltan 23 horas para el fín de Azeroth....

viernes, 15 de mayo de 2009

Adios...

Maquiavelo y Belenus descargaron todo su poder arcano el cual ya se encontraba bastante agotado por las peleas anteriores sobre el dragón, pero este pese a no ser muy grande, pero lo suficiente para ser un gran problema, siguió impasible hacía ellos, Golondrios volvió a sacar más flechas de su carcaj y siguió disparando flechas mientras retrocedía, por su parte Sindaris y Molonis bordearon el lago de hielo y junto Gugnir trataban de distraer al wyrm para que sus compañeros siguieran atacándole a distancia.

El dragón tomo aire y todos se temieron lo peor y antes de que llegaran Sindaris y Molonis cuerpo a cuerpo, la imponente criatura descargo su gélido aliento donde se encontraban Belenus y Maquiavelo, afortunadamente para ellos pudieron alejarse a tiempo y no sufrieron grandes daños, se separaron para que el dragón no pudiera cogerlos juntos y aniquilarlos con su aliento.
En ese momento una nueva andanada de flechas por parte de Golondrios aparte de un fallido intento de ataque de Gugnir, hicieron algo que cambio a la gran bestia, sus ojos blancos como el hielo se tornaron rojos, volvió a tomar aliento y escupió su helado ataque esta vez con mejores resultados ya que impacto en la posición donde estaban Golondrios y Maquiavelo, ambos sintieron como todo su ser, la sangre que recorría por su venas y sus mismísimas entrañas conocían el crudo tacto del frío en su estado más puro, pero eso no fue todo, el dragón rugió con una gran furia inaudita, parecía que la criatura estaba fuera de sus casillas.

Temiendo por la vida de sus compañeros Sindaris corrió rauda y veloz por la capa de hielo que cubría el estanque y se puso enfrente del dragón.

- ¡Atrás criatura, yo soy tu oponente! - dijo con convicción la semielfa
- ¡Tempus guía mi espada y dame el poder para derrotar a mis enemigos! - grito nuevamente la guerrera y blandió su espada con determinación y arrojo

Gugnir y Molonis por su parte daban garra y estocada respectivamente por detrás del wyrm intentando debilitarle y al ver que la sangre empezaba a manar de sus escamas, reforzaron sus ataques con más brío si cabe, pero entonces ocurrió algo inesperado. El dragón evadió las defensas de la guerrera y clavo sus dos garras las cuales atravesaron su armadura como si fuera mantequilla.

- ¡ Arghhhhh ! - grito la semielfa

Y posteriormente la alzó sin apenas inmutarse y la mordió como si fuera un muslo de pollo y la zarandeo mientras gritaba y gritaba de dolor.

- ¡Sindaris! - grito Golondrios y a la vez que lanzo dos flechas hacía los ojos del dragón los cuales dieron en el blanco e hizo que el dragón abriera la boca y soltara a la desdichada guerrera.

- ¡Maldición! - dijo Molonis mientras el dragón se dio la vuelta, así que usando el hielo se deslizo por debajo del dragón (el cual seguía volando) clavo sus dos dagas en el hielo y usándolas como apoyo flexiono las piernas y empujo el dragón hacía el extremo más alejado de la sala, después dio un par de vueltas sobre si mismo y se deslizo por el estanque a donde estaba el brujo concentrando una ingente energía en sus manos.

El Dragón aulló de rabia al encontrar su espalda una pared llena de punzantes rocas, pero aquello no pareció inmutarle se alzo esta vez sobre sus patas y poso su mirada en el elfo que le había dejado tuerto de un ojo, desde su escondite Maquiavelo volvió a lanzar más saetas mágicas y Belenus hizo lo propio descargando al energía acumulada en el vientre del dragón, pero este siguió su camino inexorable hacía el explorador.

Golondrios tiro su arco, saco su espada corta y la agarro con ambas manos y se preparo para recibir al dragón, por su parte Gugnir se dirigió disparado hacía donde estaba su amo, para ayudarle en el combate, y una vez más volvieron a atacar, Molonis clavando sus dagas en las escamas del dragón, Gugnir desgarrando lo que podía y una vez más Maquiavelo lanzaba sus mágicos proyectiles, Belenus por su parte desesperado le lanzaba piedras ya que estaba agotado y no le quedaban más reservas de energías.

Y se volvió a repetir la escena el dragón clavo sus garras en Golondrios el cual grito de agonizante dolor, para el horror y desesperación de casi todos sus compañeros y como ocurrió con Sindaris abrió sus fauces y lo masticó como si fuera un hierba de mascar halfling, Golondrios gritaba y gritaba, Belenus retrocedió de pánico acaso sería ese el fin de todos.

Pero entonces Gugnir rugió de rabia y le dio un zarpazo al dragón en el otro ojo, lo cual le obligo a soltar a un sangrante Golondrios, Molonis se quedo unos segundos mirando al dragón y grito.

- ¡Maquiavelo lanza tus misiles mágicos aquí! - y el ladrón lanzo sus dos dagas que se clavaron en un lugar por debajo de la nuca del dragón, el mago le hizo caso y la bestia gritó de tal manera que toda la cueva retumbo y los aventureros que quedaban en pié tuvieron que llevarse las manos a los oídos debido al atronador ruido.

El dragón se quedo quieto y su cuerpo ya sin vida cayo al suelo por la fuerza de la gravedad.

- ¡Lo logramos! - dijo Maquiavelo
- ¡Maquiavelo! - ocupate de Golondrios yo mirare a Sindaris

Por su parte Molonis respiro aliviado, se atuso su sombrero de ala ancha y recogió sus dagas del dragón a la vez que sonreía maliciosamente, aunque sus compañeros no pudieron advertirlo, el mago humano se acerco al cuerpo del explorador y le aplico los primeros auxilios Gugnir se encontraba a su lado lamiéndole las heridas, el elfo estaba muy grave pero había tenido suerte, su armadura le había protegido y aunque le costaría un tiempo recuperarse viviría para contarlo, después de asegurarse de vendarle como pudo algunas heridas, se acerco a donde se encontraba Belenus, al cual le acompañaba Molonis.

- ¿Golondrios? - dijo el brujo
- Esta muy mal, pero si lo llevamos al pueblo vivirá -
- (suspiro) ya veo -
- ¿Y ella? -
- No lo ha conseguido - dijo quedamente Belenus

Maquiavelo se acerco al cuerpo inerte de la semielfa, con cuidado le quito el yelmo el cual estaba bastante destrozado, el cuerpo de la semielfa estaba cubierto por la sangre que le habían salido de las heridas causadas en gran parte por las garras del dragón que se habían introducido hasta tocar órganos internos del cuerpo de la guerrera, Maquiavelo bajo la atenta mirada del brujo y el ladrón le cerro los ojos a Sindaris, a continuación saco un pañuelo y como pudo le limpio la sangre.

- Ha sido una gran perdida - dijo en tono seco Molonis

Los dos conjuradores de hechizos apenas le hicieron caso.

- ¿Su espada? - dijo el mago
- Aquí la tienes - y Belenus le dio la espada de la guerrera

Maquiavelo lentamente se acerco al estanque helado, puso una de sus manos en hielo y musito unas palabras, el hielo pareció resquebrajarse, después con ayuda de Belenus le pusieron la espada en sus manos junto con su escudo y con cuidado la dejaron caer en las gélidas aguas del estanque, los tres miraron como el cuerpo se iba lentamente a lo más profundo de las oscuras aguas heladas.

- Nuestro tiempo fue breve contigo y aunque eras algo inexperta siempre intentaste dar lo mejor que pudiste por el bien del grupo, que Tempus te acoja en su seno y disfrutes del eterno campo de batalla al que aspira todo guerrero - dijo en una solemne alocución el brujo seguidor de Oghma.

Dicho esto Molonis cargo con el cuerpo herido de Golondrios y acompañado de Belenus y Maquiavelo, dieron la vuelta por donde habían venido para dejar los Salones Kobold, mientras dejaban a su compañera Sindaris, vigilando al lago hasta que los Dioses dictaran cuando sería el fin del mundo.

jueves, 14 de mayo de 2009

En la guarida de los Kobolds.

Belenus después de caminar un rato por las calles de Daerlun, deambulaba inmerso en sus pensamientos, abstrayéndose de la realidad que tenía a su alrededor hasta que dio con un tablón de ofertas de trabajo y una de ellas le llamo la atención.

"Se necesita grupo de aventureros para una misión de exterminio"

Agarro sin darse cuenta el papel que contenía, y se fue a buscar a sus compañeros, el trabajo era en un pueblo a 4 días de distancia y seguramente les vendría bien para tener la mente y el cuerpo ocupado en otra cosa que no fueran tramas de mercenarios asesinos y paladines con ansías de matar.

Después de hablar con sus compañeros y mencionarles el trabajo que había conseguido se pusieron en camino, tras unas cuantas jornadas de viaje llegaron a su destino el pueblo de Arroyo, una vez allí y tras hablar con las autoridades locales sobre el trabajo, les pusieron en camino al señor de la villa, el duque Machanell, tras atravesar los dos puentes que dividían la pequeña urbe llegaron al castillo que dominaba la población y a su vez era el hogar del duque, se presentaron ante el servicio del noble y esperaron media hora hasta que una audiencia les fue concedida.

Machanell les contó que tenía un problema con una extrañamente coordinaba banda de kobolds que estaba haciendo ataques a la ruta comercial que pasaba por la villa y de la cual dependía económicamente, la misión era bastante sencilla eliminar a todos los kobolds y descubrir quien estaba detrás de ellos puesto que no era muy normal que una tribu de kobolds predominara sobre las restantes tribus de trasgos, orcos y demás.

Después de aceptar las condiciones de trabajo se encaminaron hacía lo que era conocido por los lugareños del lugar como los "Salones Kobold", nada más descender por lo que parecía ser un antiguo templo, se encontraron con ellos, los kobolds armados con lanzas y piedras les recibieron, pero Belenus y sus compañeros respondieron a los ataques y aniquilaron a sus enemigos, menos uno que pudo escapar y como sospecharon alerto a sus compañeros, siguieron descendiendo y encontraron una habitación con cuatro sarcófagos en el centro de la sala y en las paredes que le daban forma nichos puestos entre sí guardados cada lateral por una armadura, a lo lejos les esperaban tres kobolds armados con lanzas, los cuales cuando les vieron se pusieron a cubierto, Golondrios y Sindaris cargaron hacía ellos para comprobar que según pisaban de las armaduras salían mortíferos dardos dirigidos hacía ellos, pero aquello no pudo detener a nuestros héroes y estos avanzaron con paso firme hasta donde estaban sus enemigos y acabaron con ellos.

En la siguiente habitación que encontraron se alzaban un muro de tres metros de alto donde estaban dos kobolds que manejaban una enorme bola colgada del techo, la cual al verlos entrar la lanzaron, Sindaris alzo su escudo para defenderse de la enorme roca, lo cual aprovecho Molonis para intentar llegar sin ser visto hacía el muro, pero los kobolds le vieron y la roca en uno de sus viajes le impacto de lleno, por fortuna Molonis alzó sus brazos en forma de cruz para protegerse del impacto y aparentemente solo le entumeció los músculos un poco.

Golondrios saco su arco, mientras tanto Belenus como Maquiavelo descargaron sus poderes arcanos en los dos desdichados kobolds, los cuales cayeron rápidamente por el poder desatado hacía ellos, viendo que era seguro Golondrios se acerco animadamente a la puerta que había entre el muro que custodiaban los anteriores kobolds, pero pago cara su temeridad, nada más abrir unas criaturas reptilianas se le echaron encima y a duras penas consiguió salir con vida, solo la rapidez de Gugnir su compañero animal y la intervención de Sindaris le permitieron seguir respirando, para empeorar la situación un grupo de kobolds les esperaban detrás de las criaturas, pero Belenus lanzo unos destellos luminosos que cegaron al grupo y Maquiavelo conjuro una nube de dagas la cual hizo retroceder a las criaturas lo cual permitió a Golondrios retroceder y curarse, mientras que Sindaris y Molonis apoyados por los conjuradores acabaron con todos los enemigos.

Después del encuentro siguieron hacía adelante y vieron otro muro que se alzaba ante ellos como el anterior pero que se abría a lo que parecía ser una gran sala, pero desde su posición no podían ver nada, se pusieron largo rato a discutir que hacer, no se fiaban visto lo sucedido anteriormente que habría trampas o los kobolds podrían estar escondidos, harto de la indecisión de sus compañeros Molonis se dirigió hacía la cámara que tenían por delante e intento moverse sin apenas hacer ruido, nada más poner un pie en la sala se oyó un enorme ruido y el suelo alrededor tembló, el resto de compañeros de Molonis se dio la vuelta, al oír el ruido y ver que el tiflin pícaro no estaba con ellos, vieron como del muro que se alzaba en la cámara surgieron dos kobolds armados con hondas los cuales empezaron a dispararles piedras cortantes y engrasadas con alguna especie de sustancia, Molonis vio impasible como una enorme piedra de dimensiones considerables se acercaba a ella, mirando lo que tenía alrededor vio como el muro de donde habían salido los kobolds era sin duda una especie de habitación interior así que conforme se acerco la roca hacía el, salto apoyándose de la pared y ejecuto una pirueta lo que le permitió sin apenas dificultad sortear la roca, cuando sus pies tocaron el suelo vio como un enorme reptil alado se dirigió hacía él.

- Vaya esto se complica - dijo sonriente a la vez que sacaba sus dos dagas mientras esperaba a que la criatura se acercará hacía él.

Golondrios mando atacar a Gugnir el cual avanzo rápidamente y de un salto se encaramo a donde estaban los dos honderos kobolds, lo cual aprovecho el elfo para lanzar una lluvia de flechas las cuales no dieron en el blanco, Maquiavelo conjuro un hechizo el cual le envolvió con un escudo alrededor de su persona apenas perceptible y se dispuso a conjurar su hechizo favorito, una lluvia de proyectiles mágicos, por su parte Belenus se disponía a lanzar un conjuro también pero uno de los kobolds le propinó un buen pedrusco el cual le abrió una brecha en la frente y lo dejo conmocionado, Golondrios aprovechando que los kobolds estaban distraídos con su tigre disparo nuevamente más flechas y esta vez acertó, usando la cobertura que proporcionaban los disparos de Golondrios, Sindaris se puso delante de Belenus para que el brujo pudiera recuperarse de la conmoción que sufría, mientras Maquiavelo seguía con su lluvia de proyectiles conjurados magicamente, Molonis por su parte seguía enzarzado en combate con aquel reptil alado, mientras se dio cuenta de que la enorme roca que iba dando vueltas alrededor de la posición elevada de los honderos kobolds, seguía un patrón uniforme lo cual les podría dar a él y sus compañeros una oportunidad de salir de esta.

Una vez Belenus se recupero de la conmoción entre el y el resto de sus compañeros lograron por fin dar muerte a los kobolds honderos y Molonis pudo hacer lo propio con su oponente, Sindaris vio desde su posición unas escaleras que subían a una plataforma y por donde no pasaba la roca que seguía girando continuamente, así que decidió tomar carrerilla y dirigirse allí, mientras lo hizo instintivamente alzó su escudo y al hacerlo seguidamente dio gracias a Tymora diosa de la fortuna pues un relámpago azulado dio de pleno en su escudo, el cual se dio cuenta que mostraba efectos de congelamiento elevado, alzo la mirada y vio otra plataforma similar a la que el se acercaba en la que se encontraban un kobold que llevaba una máscara de hueso en la cara, cubierto por una rudimentaria túnica hecha de pieles y aparte portaba una vara la cual crepitaba con una estática de color azulada, probablemente debido al efecto de un hechizo, el kobold en cuestión estaba flanqueado por dos kobolds armados de escudo, lanza y con unas toscas pero compactas armaduras de escamas.

- ¡Hechicero! - gritó Sindaris para que sus compañeros la oyeran

Rápidamente Golondrios y el resto fueron en su ayuda, pero antes de que pudieran actuar el Brujo que estaba algo contrariado por la herida sufrida alzo su mano derecha y señalo al caudillo kobold y dijo.

- ¡Por el pacto concedido a mi, y el poder recibido, que la sangre infernal que recorre por mis venas, muestre el calor y la furia de mi ira!, ¡Llamas de Phlegethos! - de la mano del brujo surgieron arroyos de fuego líquido que se pegaron a las pieles del sacerdote kobold, las cuales empezaron a arder rápidamente y para su horror fueron carcomiéndole la piel, fue tan rápido y doloroso que hasta los compañeros de Belenus se quedaron estupefactos ante el efectivo y a la vez temible poder demoniaco del brujo.

Los guardias de elite del sacerdote ciegos de ira al ver a su líder muerto, fueron hacía los aventureros proporcionando un blanco fácil el cual tanto Golondrios como Maquiavelo no desaprovecharon y masacraron a los dos kobolds en apenas segundos, Molonis por su parte encontró el dispositivo que desactivaba la roca que todavía seguía rodando por la habitación, lo cual contribuyo a una pausa del grupo para poder restablecerse de las heridas e inspeccionar tranquilamente la cámara.

Belenus adquirió la máscara del líder kobold, la cual había quedado intacta y les podría servir como prueba ante el duque de el pueblo de arroyo para demostrar que la banda de kobolds no volvería a ser una amenaza para las rutas comerciales.

- Un momento, creo que por aquí hay algo - dijo Golondrios y mostró a sus compañeros el emplazamiento de una puerta que parecía estar oculta por una frondosa pared de musgo.

Siguieron unas escaleras que les conducían más al fondo de la tierra, con cautela y mucha atención llegaron a lo que parecía una enorme cueva dos enormes columnas de roca se encontraban muy cerca de lo que parecía ser un enorme estanque de agua el cual estaba congelado.

- Parece que hace algo de frío - apuntó Sindaris
- Shhhh - la hizo callar Maquiavelo
- Aquí hay algo...- dijo Golondrios a la vez que alzaba su arco

Sin mediar palabra Golondrios lanzo con la rapidez propia de su raza una ráfaga de cuatro flechas hacía la parte oscuras de la columna más alejada, Gugnir se dirigió hacía donde su dueño había lanzado las flechas, mientras que Maquiavelo acompaño las flechas del explorador con las suyas mágicas.

Un gutural y grave gruñido se oyó y de las sombras un Dragón de color blanco emergió y se dirigió hacía ellos usando sus enormes alas como impulso.


viernes, 8 de mayo de 2009

Una historia de amor

Prologo

Muchos creen que las guerras las producen las diferencias raciales o ideológicas enfrentadas entre sí por uno u otro bando, otros dicen que simplemente es por creencias religiosas o diferente idioma, pero como bien nos enseñaron los griegos (aparte de la filosofía y darle un nombre a cuando te dan por detrás) las guerras las producen las pollas y los coños. Si, si habéis leído bien, ocurrió en Troya, en las cruzadas, hasta en el señor de los anillos (¿de verdad alguien se cree que Sauron quería acabar con los elfos y los humanos porque sí? fijo que Isildur o Elrond se ventilaron a su pibita vamos), en fin me ceñiré al relato, esta es una historia de guerras, y como he mencionado anteriormente ocurrió por un lío de trancas y almejas.


En la gran ciudad de los orcos Orgrimmar, una persona estaba despiertas a altas horas de la noche, estaba frente a un extraño artilugio de forma concava de donde salian imagenes y sonidas, la persona que estaba ante ella aporreaba una especie de puzzle de miles de piezas que estaba conectado a la forma esferica mencionada antes.

ChicoVerde: hola cosita
ChicaValiente: hola verdecito mío ^.^
ChicoVerde: bastante líado y con problemas, hace poco vino el hijo de un viejo amigo para que le diera una paliza, y he tenido que darle una lección.
ChicaValiente: pobrecito mi ninio....quieres mimitos?
ChicoVerde: si... :-(

ChicaValiente abraza con ternura a ChicoVerde y le da besitos por su espalda

ChicoVerde: n_n
ChicaValiente: :****
ChicaValiente: por cierto...
ChicoVerde: sip¿
ChicaValiente: hace mucho frío y mañana voy a estar sola en el castillo y....
ChicoVerde: y?
ChicaValiente: pues que te espero mañana para jugar a chamanes y magas...ains tengo que cortar que viene la madre de Medhiv, te espero cari, no me faltes! :*****
ChicoVerde: pero Ja..tan precipitado! Mañana!?

ChicaValiente ha dejado el canal....

La figura se levanto con la cara colorada, no importaba las tribulaciones, actos o demás fanfurrias que tuviera que hacer mañana, pocas veces se presentaban tan buenas oportunidades de mojar el churro, el tenía un deber y lo hacía por su gente, por la horda, había triunfado donde los humanos y los escualidos elfos habían fracasado y no pensaba retroceder en todo lo que había avanzado, así diligentemente nuestra figura se acercó a un cajón y miro dentro de él.

- mierda, la caja esta vacía -

Siguio buscando por toda su casa y no encontro lo que buscaba, así que se sentó en el suelo y se puso en trance.

- Saurfang, ¿me oyes? -
- Ains por favor Sylvannas que soy orco, viudo y sensible no me hagas estas cosas -
- ¡Saurfang! -
- esa voz en mi mente, coño, ¿Mi señor eres tú? -
- no, soy la warlock lola y te voy a poner dos velas negras...pues claro que soy yo, ¡Cojones! -
- disculpad mi señor, yo bueno, es que estaba soñando y oiros asi de repente en mi cabeza -
- Conque Sylvannas eh...ya le contare la próxima vez que vayamos de picnic lo que soñais de ella, hehehe -
- no por favor, hare lo que pidais no me humilleis de esta manera -
- Bueno no te preocupes, simplemente solo quiero un pequeño servicio de vuestra parte -
- Lo que sea mi señor, ¿en que puede este viejo orco ayudaros? -
- Pues bueno me preguntaba si... -
- ¿Sí? -
- ¿No tendras una caja de 20 unidades extrafuertes lubricados sabor a fresa de preservativos de la marca Leroy Jenkins? -
- uh....-

continuara.



miércoles, 29 de abril de 2009

Rodeado de inútiles

Con sumo cuidado Molonis limpiaba de sangre sus dos dagas, una vez hecho registro los cuerpos de sus tres víctimas, los guardias de lo que parecían ser las mazmorras de la casa, no habían tenido ninguna oportunidad frente a él (el hecho de que estuvieran desarmados ayudo mucho en su favor), en uno de los cuerpos encontró unas llaves, miro a su alrededor, se encontraba en una sala no muy grande con una mesa, varias sillas, una puerta a su derecha y luego una puerta rejada a su izquierda, se dirigió a la izquierda y se puso a probar, hasta que la abrió y vio un amplio pasillo ante el, camino lentamente y observo una hilera de celdas, todas con una puerta de madera y su correspondiente rejilla para ver el interior de ellas, como no tenía nada mejor que hacer comprobó una por una las celdas, para ver si había algo de interés en ellas. Todas estaban vacías hasta que llego a la última de ellas, en su interior se encontraba un humano adulto con el pelo blanco de las canas seguramente y encadenado a la pared, Molonis pudo comprobar que aquel hombre había estado torturado hasta la saciedad y observo como le faltaban ciertos apéndices de su mano izquierda.

- Esto será interesante - dijo para si mismo mientras logro dar con la llave que abría la puerta de la celda.

Abrió con sumo cuidado la puerta, mientras miraba a su espalda, no creía que tardarían mucho en descubrirle a no ser que los inútiles de sus compañeros llamaran la atención, claro que teniendo de líder al estúpido elfo, no les resultaría complicado el no hacerlo, se acerco al hombre encadenado en cuestión que apenas advirtió su presencia y con las llaves que tenía en su poder le libero de las cadenas que le mantenían sujeto a la pared, el hombre miró a su salvador y pareció que le daba igual que su salvador fuera un tiflin.

- Gracias...por favor agua....-

Molonis le dio a beber de su cantimplora

- Muchas gracias...que Torm os lo pague -

Molonis sonrió al oír el nombre del dios al que acababa de mencionar, estaba liberando a lo que parecía ser un paladín de un dios del bien, esto se ponía interesante por momentos.

Avanzaron con cautela hacía adelante, Belenus que iba delante, hizo el alto.

- Dos hombres encapuchados armados cada uno con una gran hacha a dos manos, se dirigen hacía nosotros -
- No os preocupéis, yo me ocupare de ellos - dijo con un confiado Golondrios

Tanto Maquiavelo como Belenus enarcaron una ceja irónica ante el comentario del explorador, el cual se adelanto a sus compañeros y se puso a tiro de los dos acólitos de la secta demoniaca en la que estaban metidos.

- ¡Gugnir, ataca! - dijo Golondrios mientras su arco mágico Phyfia, cantaba la canción de la muerte para el objetivo que había escogido el elfo.

El tigre se abalanzo hacía la garganta de su víctima y unas cuantas flechas que dieron blanco en ciertos puntos vitales, acabaron rápidamente con la vida de aquel hombre, Golondrios sonrío arrogantemente mientras se preparaba para el único enemigo que quedaba. Sindaris se fue rauda y veloz hacía este precisamente, Belenus y Maquiavelo se concentraban para conjurar sus hechizos para que la batalla fuera lo más corta posible, pero todo fue inútil...

El segundo encapuchado empujo a Sindaris, resistió los dos sortilegios que conjuraron tanto Belenus como Maquiavelo y de un puntapié aparto al felino compañero de Golondrios, alzo su hacha y bloqueo las dos flechas que le disparo el explorador, flexiono sus rodillas y uso el impulsó para acercarse más a Golondrios, Belenus volvió a conjurar otro conjuro un haz de luz surgió de uno de sus dedos e impacto en la cara del encapuchado, pero no pareció causar efecto alguno en el, de hecho ataco con su hacha a dos manos al elfo, y este no pudo esquivar el golpe, y cayo al suelo retorciéndose de dolor.

- ¡Ayudadme!-
- Maldición, esta esquivando todos mis ataques - dijo con rabia Sindaris

Mientras tanto Molonis ayudo a restablecerse de sus heridas al paladín de Torm el cual se llamaba Gaern, el cual agarro una espada de los guardias que previamente había matado antes Molonis y se dirigió en dirección donde el ladrón creía estaban sus compañeros, Molonis observo atónito como el paladín al abrir la puerta cargó contra unos diez o doce guardias que estaban delante de un espejo en una enorme sala, aprovechando la distracción que le proporcionaba el paladín se escabullo por una puerta por donde vio entrar a unas doncellas cargar unos cuerpos, tuvo la sensación de que si iba en esa dirección encontraría al resto de sus compañeros.

Después de la batalla un magullado Golondrios se restablecía de sus heridas, había tenido que usar todas sus habilidades y experiencia para acabar con el último de los atacantes (aunque el golpe final lo dio Belenus), inexplicablemente aquel sujeto había resistido casi todos los hechizos del mago y del brujo y para acabar de empeorarlo todo Sindaris no había estado muy acertada en sus estocadas, después de curarse prosiguieron la marcha.

Escucharon unos cánticos y empezaron a notar como el ambiente se hacía mas caluroso, conforme avanzaron vieron una enorme sala, con cuatro enormes estatuas que representaban a cuatro tipo de súcubos, en medio de la sala, en un pentagrama se encontraba la elfa, que tenían que eliminar según el paladín de Sune Sergestus, un encapuchado en lo alto de un púlpito hablaba mientras en unos bancos cerca de una centena de personas cantaba.

- Hay dos guardias más como los de antes - señalo Sindaris en voz baja a sus compañeros
- mmm, a ver si con esto - Maquiavelo recitó unas palabras y una niebla se dirigió hacia los dos guardias, pero no pareció afectarles sin embargo unos cuantas de las personas que estaban en los bancos parecieron estar afectadas por el conjuro del mago.
- Tsk, mierda...-

Belenus miro hacía arriba y vio unas enormes lamparas colgantes, miro a Golondrios.

- Te ves capaz de darle a las cuerda que sostienen las lamparas y que están encima de los guardias -

El explorador asintió y tenso su arco y disparo sendas flechas que rompieron las cuerdas que aguantaban las lamparas, las cuales cayeron encima de los guardias, el estruendo ocasionado hizo que la multitud se diera la vuelta para ver que pasaba, pero cuando vieron un enorme felino de 300 kilos rugiendo, el pánico se extendió por la sala, y los fieles al culto diabólico huyeron por la puerta más cercana, el encapuchado se acerco a la elfa encadenada y miro a las cuatro figuras que se acercaban a él.

- ¡Deteneos o la mataré! -

Los cuatro compañeros se miraron entre sí, ante el comentario del que presuntamente era el líder de aquella gente.

- Pues...tu mismo nos han ordenado eliminarla - dijo Maquiavelo a la vez que de su mano surgieron unos proyectiles mágicos dirigidos hacía él.

Por su parte Belenus y Sindaris fueron hacía la puerta con un banco y atrancaron la puerta, ya que pudieron oír el ruido cada vez más grande de la más que probable guardia de la casa que venía a ver porque motivo un montón de fieles habían salido huyendo del servicio despavoridos.

Golondrios junto con Gugnir apoyaron al mago en su ataque contra aquel malvado diabolista, mientras atacaban en conjunto, Belenus y Sindaris oyeron ruidos de lucha detrás de la puerta y la desbloquearon, cuando abrieron la puerta, vieron a un sonriente Molonis con dos dagas cada una en una mano, llenas de sangre, mientras alrededor suya yacían una decena de cadáveres.

- Vaya por fin os encuentro -
- Te ha costado eh - le replico el brujo
- Veo que el elfo y el mago tienen a la chica -

Semielfa y tiflin giraron sus cabezas para ver como efectivamente la lucha había acabado, el líder de la secta, yacía muerto a sus pies, estaban los cinco juntos de nuevo y tenían a la chica, Sindaris la cargo a su espalda y salieron rápidamente de la casa, esquivaron a algunas patrullas, y mataron a los que cogieron desprevenidos, después de dos días llegaron a Daerlun y allí fueron directamente al templo de Sune, Sergestus salió a recibirlos y vio extrañado como su ahijada seguía con vida, la cual Sindaris una vez que vio al paladín se la dio, el la agarro con uno de sus brazos y miro a los 5 aventureros.

- Aquí tenéis vuestro dinero - saco una bolsa de oro y se la dio a Sindaris
- Mmm, falta dinero -
- No habéis hecho vuestro trabajo, por eso esta la mitad -

Golondrios estuvo a punto de abrir la boca para protestar pero Sindaris le detuvo con la mano

- Si no queréis que en la ciudad se sepa, que la protegida de uno de los paladines mas devotos de Sune no había tenido reparos en matar a su hija porque lleva un diablo en su vientre, darnos todo el dinero -

Sergestus escupió al suelo malhumorado y saco otra bolsa de una saca que tenia atada a su cinto y se la tiro a la semielfa.

- Perfecto - dijo esta sin inmutarse a la mirada de rabia que le dirigió el paladín, el cual se llevo rápidamente a la elfa dentro del templo.

Mientras se repartían el botín, Maquiavelo comento que había encontrado evidencias en la mansión que de alguna manera los Zhentarim estaban implicados en aquella secta, era el segundo casp en el que esos mercenarios asesinos estaban de alguna que otra manera metidos en el asunto.

- En fin ¿Y ahora que? - dijo Molonis sonriente.


lunes, 27 de abril de 2009

Infiltración y Sigilo

Después de recorrer otra vez el camino que ya conocían llegaron a la villa en menos tiempo que la vez anterior (puesto que ya conocía el camino), en vista de lo fuertemente vigilada que estaba la entrada decidieron rodear la villa, la cual estaba rodeada por un muro de unos tres metros de alto, conforme la iban rodeando el muro se entremezclaba con un bosque cercano, allí Golondrios se percató de que había una entrada oculta, avisó a sus compañeros y con mucho cuidado entraron, una vez dentro del recinto observaron que todavía había una extensión de dos kilómetros de bosque así que se aproximaron con cautela, de repente Sindaris que iba detrás de Golondrios que abría la marcha del grupo desapareció ante sus ojos de repente.

- ¡Sindaris! - gritó el elfo
- ¡Ha desaparecido! - confirmo Belenus
- Esto...mirad hacía arriba chicos - dijo una voz desde lo alto.

Los dos tiflin, el elfo y el humano vieron que Sindaris estaba colgada hacía abajo, parece ser que había pisado una trampa la cual era una cuerda que la enganchaba la pierna.

- Ahora subo a desatarte - dijo Golondrios mientras comenzaba a trepar por el arbol

Belenus se quedo mirando hacía donde se encontraba la casa, nada anormal parecía ver hasta que oyó gruñir a Gugnir el compañero animal de Golondrios.

- Golondrios, tu tigre parece algo inquieto -
- ¿Sí? - y en lo alto del árbol, el elfo agudizo su vista y observo como 5 guardias eladrines se dirigían hacía ellos, seguramente la trampa tendría una especie de alarma silenciosa.
- ¡Escondeos! - gritó el explorador
- ¿Y yo que? - suspiró Sindaris - Aún tendré que desatarme yo..oh no...- la espada que había sacado Sindaris cayó al suelo.

Maquiavelo y Golondrios se escondieron cada uno en un arbusto y empezaron a concentrarse por si sus artes arcanas eran necesarias, por su parte Golondrios saco su arco y apunto a los cada vez más cerca de ellos guardias, por su parte Gugnir trepó hacía donde estaba Golondrios y agazapado se quedo allí esperando la orden de ataque del elfo.

Por su parte Molonis después de inspeccionar un pozo, llegó a una casa no muy grande de madera de la cual salía una gran hedor, conforme entraron a la finca había decidido buscar una ruta alternativa, estaba seguro que sus actuales compañeros irían directos a la mansión por la vía más fácil y ruidosa, mientras el prefería el sigilo, el camuflaje y el silencio, los cuales eran sus amigos y eran los ambientes donde mejor se desenvolvía, entro en la casa de madera, no tuvo más remedio que sacar un pañuelo y cubrirse con el la mitad de su rostro, puesto que como pudo comprobar por restos recientes, había entrado a unas letrinas y olía a estiércol, para su sorpresa encontró una tapa circular de hierro, la examino y comprobó que la podía empujar, al hacerlo encontró unas escalerillas que iban hacía abajo, el ladrón sonrío para sus adentros, estaba oscuro y así lo prefería él, como seguidor de la Diosa Shar, en la oscuridad era donde mejor se desenvolvía y donde podría desarrollar perfectamente sus atributos para la infiltración.

Golondrios conforme se acercaron los guardias disparo su arco, uno de los guardias se llevo la mano al pecho donde se incrusto la flecha del explorador y cayo al suelo, otro de sus compañeros vio con cara de pánico como 300 kilos de tigre se le echaban encima, no pudo gritar el felino de un mordisco le cerceno la traquea, otro de los guardias se vio sorprendido por un destello brillante que surgió de un arbusto y otro vio como unas saetas de color azulado y transparentes se clavaban en su pecho y daban final a su vida, solo quedaba un eladrin con vida y al ver con la facilidad que sus cuatro compañeros habían sido eliminados tiro su arma al suelo y salió huyendo hacía la mansión para tratar de dar la voz de alarma, pero fue inútil, una flecha que impacto en su nuca, lo llevo al otro mundo.

Molonis estaba subiendo la empinada escalera que le llevaba a lo que creía que era la mansión, había dejado lo que parecía que eran unas cloacas que tenía la mansión, aprovechando la poca iluminación del lugar, pudo perfectamente esquivar las pocas patrullas que encontró, y si eso no funcionaba, tenia sus dos dagas listas para lo que fuera, llego al final de las escaleras y encontró una pared, sin duda debería haber algún mecanismo que le permitiría abrirla de algún modo, después de unos minutos buscando, creyó dar con lo que estaba buscando, una secuencia de golpes pares dados en un ladrillo que estaba algo más salido que el resto, un típico mecanismo de puerta secreta en casas señoriales, no era la primera vez que se encontraba uno de tal estilo, la pared comenzó ha hacer un ligero ruido conforme iba subiendo, la iluminación de lo que habría al otro lado le permitió distinguir tres pares de piernas, suspirando saco sus dagas.

- Me parece que es hora de ganarse la paga - dijo para si mismo en tono socarrón y con una gran sonrisa.

Mientras tanto el resto del grupo logro infiltrarse en la mansión se encontraban en un despacho, gracias a Maquiavelo y sus artes místicas habían logrado abrir una ventana desde fuera, Golondrios advirtió de que fuera de la habitación donde se encontraban había unos seis guardias haciendo rondas, sin esperar a descubrir donde estaría Molonis, decidieron actuar rápidamente, aprovechando un momento de distracción, Maquiavelo conjuro a los poderes del sueño y neutralizo a dos de los guardias, Golondrios y su tigre acabaron con tres guardias, mientras que los que faltaban sucumbieron ante el poder arcano y demoniaco de Belenus, tras atar los guardias supervivientes y esconderlos en la habitación por donde habían entrado a la casa, se pusieron a investigar donde estaría custodiada la elfa que tenían que eliminar, la estancia donde estaban tenia unas cuantas estatuas las cuales eran súcubos en posición de combate todas armadas excepto una que tenia un escudo pero carecía de arma, Golondrios se quedo mirando un enorme espejo cuya longitud llegaba hasta el techo de la casa, Maquiavelo creyó encontrar la clave para resolver el enigma que creía que tenían entre si, así que se puso a charlar con Belenus, mientras Sindaris con escudo y espada en mano vigilaba atentamente por si les descubrían. Golondrios impaciente de tanta charla de los dos hechiceros, cogió su espada con las dos manos y descargó un tajo al espejo que tenía ante sí.

- ¡Insensato que haces! - exclamo impotente Maquiavelo

Un gran haz de luz recorrió el cuerpo del explorador y lo levanto por los aires hasta la otra punta de la sala donde se dio un buen golpe, a la vez que un aullido resonaba por toda la casa.

- la has hecho buena, elfo inútil - le dijo Belenus a un dolorido Golondrios que se recuperaba del impacto sufrido.

- ¡Se acercan muchos soldados! - gritó Sindaris a sus compañeros
- ¡Maldición acabarán con todos nosotros y todo gracias a este impulsivo elfo! -
- mmm, lo tengo - dijo Maquiavelo, cogió su espada y la puso en la mano de la estatua que carecía de arma.

El espejo se desvaneció ante sus ojos.

- ¡Rápido, todos dentro! - dijo Sindaris mientras veía como una docena de soldados bajaban unas escaleras que estaba en el centro de la sala donde estaban ellos.
- Nos van a masacrar igual - dijo desolado Belenus
- No si yo puedo impedirlo - dijo un decidido Golondrios dispuesto a reparar su error

Conforme todos entraron al interior del espejo, el elfo apunto con su flecha al brazo de la estatua que poseía la espada de Maquiavelo y disparo, la flecha desarmo a la estatua con lo cual provocó que la barrera mágica que protegía la entrada del espejo se levantará de nuevo, lo cual impidió que los guardias llegarán a donde estaban ellos.

- Puf, por los pelos - dijo aliviada Sindaris.