viernes, 15 de mayo de 2009

Adios...

Maquiavelo y Belenus descargaron todo su poder arcano el cual ya se encontraba bastante agotado por las peleas anteriores sobre el dragón, pero este pese a no ser muy grande, pero lo suficiente para ser un gran problema, siguió impasible hacía ellos, Golondrios volvió a sacar más flechas de su carcaj y siguió disparando flechas mientras retrocedía, por su parte Sindaris y Molonis bordearon el lago de hielo y junto Gugnir trataban de distraer al wyrm para que sus compañeros siguieran atacándole a distancia.

El dragón tomo aire y todos se temieron lo peor y antes de que llegaran Sindaris y Molonis cuerpo a cuerpo, la imponente criatura descargo su gélido aliento donde se encontraban Belenus y Maquiavelo, afortunadamente para ellos pudieron alejarse a tiempo y no sufrieron grandes daños, se separaron para que el dragón no pudiera cogerlos juntos y aniquilarlos con su aliento.
En ese momento una nueva andanada de flechas por parte de Golondrios aparte de un fallido intento de ataque de Gugnir, hicieron algo que cambio a la gran bestia, sus ojos blancos como el hielo se tornaron rojos, volvió a tomar aliento y escupió su helado ataque esta vez con mejores resultados ya que impacto en la posición donde estaban Golondrios y Maquiavelo, ambos sintieron como todo su ser, la sangre que recorría por su venas y sus mismísimas entrañas conocían el crudo tacto del frío en su estado más puro, pero eso no fue todo, el dragón rugió con una gran furia inaudita, parecía que la criatura estaba fuera de sus casillas.

Temiendo por la vida de sus compañeros Sindaris corrió rauda y veloz por la capa de hielo que cubría el estanque y se puso enfrente del dragón.

- ¡Atrás criatura, yo soy tu oponente! - dijo con convicción la semielfa
- ¡Tempus guía mi espada y dame el poder para derrotar a mis enemigos! - grito nuevamente la guerrera y blandió su espada con determinación y arrojo

Gugnir y Molonis por su parte daban garra y estocada respectivamente por detrás del wyrm intentando debilitarle y al ver que la sangre empezaba a manar de sus escamas, reforzaron sus ataques con más brío si cabe, pero entonces ocurrió algo inesperado. El dragón evadió las defensas de la guerrera y clavo sus dos garras las cuales atravesaron su armadura como si fuera mantequilla.

- ¡ Arghhhhh ! - grito la semielfa

Y posteriormente la alzó sin apenas inmutarse y la mordió como si fuera un muslo de pollo y la zarandeo mientras gritaba y gritaba de dolor.

- ¡Sindaris! - grito Golondrios y a la vez que lanzo dos flechas hacía los ojos del dragón los cuales dieron en el blanco e hizo que el dragón abriera la boca y soltara a la desdichada guerrera.

- ¡Maldición! - dijo Molonis mientras el dragón se dio la vuelta, así que usando el hielo se deslizo por debajo del dragón (el cual seguía volando) clavo sus dos dagas en el hielo y usándolas como apoyo flexiono las piernas y empujo el dragón hacía el extremo más alejado de la sala, después dio un par de vueltas sobre si mismo y se deslizo por el estanque a donde estaba el brujo concentrando una ingente energía en sus manos.

El Dragón aulló de rabia al encontrar su espalda una pared llena de punzantes rocas, pero aquello no pareció inmutarle se alzo esta vez sobre sus patas y poso su mirada en el elfo que le había dejado tuerto de un ojo, desde su escondite Maquiavelo volvió a lanzar más saetas mágicas y Belenus hizo lo propio descargando al energía acumulada en el vientre del dragón, pero este siguió su camino inexorable hacía el explorador.

Golondrios tiro su arco, saco su espada corta y la agarro con ambas manos y se preparo para recibir al dragón, por su parte Gugnir se dirigió disparado hacía donde estaba su amo, para ayudarle en el combate, y una vez más volvieron a atacar, Molonis clavando sus dagas en las escamas del dragón, Gugnir desgarrando lo que podía y una vez más Maquiavelo lanzaba sus mágicos proyectiles, Belenus por su parte desesperado le lanzaba piedras ya que estaba agotado y no le quedaban más reservas de energías.

Y se volvió a repetir la escena el dragón clavo sus garras en Golondrios el cual grito de agonizante dolor, para el horror y desesperación de casi todos sus compañeros y como ocurrió con Sindaris abrió sus fauces y lo masticó como si fuera un hierba de mascar halfling, Golondrios gritaba y gritaba, Belenus retrocedió de pánico acaso sería ese el fin de todos.

Pero entonces Gugnir rugió de rabia y le dio un zarpazo al dragón en el otro ojo, lo cual le obligo a soltar a un sangrante Golondrios, Molonis se quedo unos segundos mirando al dragón y grito.

- ¡Maquiavelo lanza tus misiles mágicos aquí! - y el ladrón lanzo sus dos dagas que se clavaron en un lugar por debajo de la nuca del dragón, el mago le hizo caso y la bestia gritó de tal manera que toda la cueva retumbo y los aventureros que quedaban en pié tuvieron que llevarse las manos a los oídos debido al atronador ruido.

El dragón se quedo quieto y su cuerpo ya sin vida cayo al suelo por la fuerza de la gravedad.

- ¡Lo logramos! - dijo Maquiavelo
- ¡Maquiavelo! - ocupate de Golondrios yo mirare a Sindaris

Por su parte Molonis respiro aliviado, se atuso su sombrero de ala ancha y recogió sus dagas del dragón a la vez que sonreía maliciosamente, aunque sus compañeros no pudieron advertirlo, el mago humano se acerco al cuerpo del explorador y le aplico los primeros auxilios Gugnir se encontraba a su lado lamiéndole las heridas, el elfo estaba muy grave pero había tenido suerte, su armadura le había protegido y aunque le costaría un tiempo recuperarse viviría para contarlo, después de asegurarse de vendarle como pudo algunas heridas, se acerco a donde se encontraba Belenus, al cual le acompañaba Molonis.

- ¿Golondrios? - dijo el brujo
- Esta muy mal, pero si lo llevamos al pueblo vivirá -
- (suspiro) ya veo -
- ¿Y ella? -
- No lo ha conseguido - dijo quedamente Belenus

Maquiavelo se acerco al cuerpo inerte de la semielfa, con cuidado le quito el yelmo el cual estaba bastante destrozado, el cuerpo de la semielfa estaba cubierto por la sangre que le habían salido de las heridas causadas en gran parte por las garras del dragón que se habían introducido hasta tocar órganos internos del cuerpo de la guerrera, Maquiavelo bajo la atenta mirada del brujo y el ladrón le cerro los ojos a Sindaris, a continuación saco un pañuelo y como pudo le limpio la sangre.

- Ha sido una gran perdida - dijo en tono seco Molonis

Los dos conjuradores de hechizos apenas le hicieron caso.

- ¿Su espada? - dijo el mago
- Aquí la tienes - y Belenus le dio la espada de la guerrera

Maquiavelo lentamente se acerco al estanque helado, puso una de sus manos en hielo y musito unas palabras, el hielo pareció resquebrajarse, después con ayuda de Belenus le pusieron la espada en sus manos junto con su escudo y con cuidado la dejaron caer en las gélidas aguas del estanque, los tres miraron como el cuerpo se iba lentamente a lo más profundo de las oscuras aguas heladas.

- Nuestro tiempo fue breve contigo y aunque eras algo inexperta siempre intentaste dar lo mejor que pudiste por el bien del grupo, que Tempus te acoja en su seno y disfrutes del eterno campo de batalla al que aspira todo guerrero - dijo en una solemne alocución el brujo seguidor de Oghma.

Dicho esto Molonis cargo con el cuerpo herido de Golondrios y acompañado de Belenus y Maquiavelo, dieron la vuelta por donde habían venido para dejar los Salones Kobold, mientras dejaban a su compañera Sindaris, vigilando al lago hasta que los Dioses dictaran cuando sería el fin del mundo.

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