miércoles, 29 de abril de 2009

Rodeado de inútiles

Con sumo cuidado Molonis limpiaba de sangre sus dos dagas, una vez hecho registro los cuerpos de sus tres víctimas, los guardias de lo que parecían ser las mazmorras de la casa, no habían tenido ninguna oportunidad frente a él (el hecho de que estuvieran desarmados ayudo mucho en su favor), en uno de los cuerpos encontró unas llaves, miro a su alrededor, se encontraba en una sala no muy grande con una mesa, varias sillas, una puerta a su derecha y luego una puerta rejada a su izquierda, se dirigió a la izquierda y se puso a probar, hasta que la abrió y vio un amplio pasillo ante el, camino lentamente y observo una hilera de celdas, todas con una puerta de madera y su correspondiente rejilla para ver el interior de ellas, como no tenía nada mejor que hacer comprobó una por una las celdas, para ver si había algo de interés en ellas. Todas estaban vacías hasta que llego a la última de ellas, en su interior se encontraba un humano adulto con el pelo blanco de las canas seguramente y encadenado a la pared, Molonis pudo comprobar que aquel hombre había estado torturado hasta la saciedad y observo como le faltaban ciertos apéndices de su mano izquierda.

- Esto será interesante - dijo para si mismo mientras logro dar con la llave que abría la puerta de la celda.

Abrió con sumo cuidado la puerta, mientras miraba a su espalda, no creía que tardarían mucho en descubrirle a no ser que los inútiles de sus compañeros llamaran la atención, claro que teniendo de líder al estúpido elfo, no les resultaría complicado el no hacerlo, se acerco al hombre encadenado en cuestión que apenas advirtió su presencia y con las llaves que tenía en su poder le libero de las cadenas que le mantenían sujeto a la pared, el hombre miró a su salvador y pareció que le daba igual que su salvador fuera un tiflin.

- Gracias...por favor agua....-

Molonis le dio a beber de su cantimplora

- Muchas gracias...que Torm os lo pague -

Molonis sonrió al oír el nombre del dios al que acababa de mencionar, estaba liberando a lo que parecía ser un paladín de un dios del bien, esto se ponía interesante por momentos.

Avanzaron con cautela hacía adelante, Belenus que iba delante, hizo el alto.

- Dos hombres encapuchados armados cada uno con una gran hacha a dos manos, se dirigen hacía nosotros -
- No os preocupéis, yo me ocupare de ellos - dijo con un confiado Golondrios

Tanto Maquiavelo como Belenus enarcaron una ceja irónica ante el comentario del explorador, el cual se adelanto a sus compañeros y se puso a tiro de los dos acólitos de la secta demoniaca en la que estaban metidos.

- ¡Gugnir, ataca! - dijo Golondrios mientras su arco mágico Phyfia, cantaba la canción de la muerte para el objetivo que había escogido el elfo.

El tigre se abalanzo hacía la garganta de su víctima y unas cuantas flechas que dieron blanco en ciertos puntos vitales, acabaron rápidamente con la vida de aquel hombre, Golondrios sonrío arrogantemente mientras se preparaba para el único enemigo que quedaba. Sindaris se fue rauda y veloz hacía este precisamente, Belenus y Maquiavelo se concentraban para conjurar sus hechizos para que la batalla fuera lo más corta posible, pero todo fue inútil...

El segundo encapuchado empujo a Sindaris, resistió los dos sortilegios que conjuraron tanto Belenus como Maquiavelo y de un puntapié aparto al felino compañero de Golondrios, alzo su hacha y bloqueo las dos flechas que le disparo el explorador, flexiono sus rodillas y uso el impulsó para acercarse más a Golondrios, Belenus volvió a conjurar otro conjuro un haz de luz surgió de uno de sus dedos e impacto en la cara del encapuchado, pero no pareció causar efecto alguno en el, de hecho ataco con su hacha a dos manos al elfo, y este no pudo esquivar el golpe, y cayo al suelo retorciéndose de dolor.

- ¡Ayudadme!-
- Maldición, esta esquivando todos mis ataques - dijo con rabia Sindaris

Mientras tanto Molonis ayudo a restablecerse de sus heridas al paladín de Torm el cual se llamaba Gaern, el cual agarro una espada de los guardias que previamente había matado antes Molonis y se dirigió en dirección donde el ladrón creía estaban sus compañeros, Molonis observo atónito como el paladín al abrir la puerta cargó contra unos diez o doce guardias que estaban delante de un espejo en una enorme sala, aprovechando la distracción que le proporcionaba el paladín se escabullo por una puerta por donde vio entrar a unas doncellas cargar unos cuerpos, tuvo la sensación de que si iba en esa dirección encontraría al resto de sus compañeros.

Después de la batalla un magullado Golondrios se restablecía de sus heridas, había tenido que usar todas sus habilidades y experiencia para acabar con el último de los atacantes (aunque el golpe final lo dio Belenus), inexplicablemente aquel sujeto había resistido casi todos los hechizos del mago y del brujo y para acabar de empeorarlo todo Sindaris no había estado muy acertada en sus estocadas, después de curarse prosiguieron la marcha.

Escucharon unos cánticos y empezaron a notar como el ambiente se hacía mas caluroso, conforme avanzaron vieron una enorme sala, con cuatro enormes estatuas que representaban a cuatro tipo de súcubos, en medio de la sala, en un pentagrama se encontraba la elfa, que tenían que eliminar según el paladín de Sune Sergestus, un encapuchado en lo alto de un púlpito hablaba mientras en unos bancos cerca de una centena de personas cantaba.

- Hay dos guardias más como los de antes - señalo Sindaris en voz baja a sus compañeros
- mmm, a ver si con esto - Maquiavelo recitó unas palabras y una niebla se dirigió hacia los dos guardias, pero no pareció afectarles sin embargo unos cuantas de las personas que estaban en los bancos parecieron estar afectadas por el conjuro del mago.
- Tsk, mierda...-

Belenus miro hacía arriba y vio unas enormes lamparas colgantes, miro a Golondrios.

- Te ves capaz de darle a las cuerda que sostienen las lamparas y que están encima de los guardias -

El explorador asintió y tenso su arco y disparo sendas flechas que rompieron las cuerdas que aguantaban las lamparas, las cuales cayeron encima de los guardias, el estruendo ocasionado hizo que la multitud se diera la vuelta para ver que pasaba, pero cuando vieron un enorme felino de 300 kilos rugiendo, el pánico se extendió por la sala, y los fieles al culto diabólico huyeron por la puerta más cercana, el encapuchado se acerco a la elfa encadenada y miro a las cuatro figuras que se acercaban a él.

- ¡Deteneos o la mataré! -

Los cuatro compañeros se miraron entre sí, ante el comentario del que presuntamente era el líder de aquella gente.

- Pues...tu mismo nos han ordenado eliminarla - dijo Maquiavelo a la vez que de su mano surgieron unos proyectiles mágicos dirigidos hacía él.

Por su parte Belenus y Sindaris fueron hacía la puerta con un banco y atrancaron la puerta, ya que pudieron oír el ruido cada vez más grande de la más que probable guardia de la casa que venía a ver porque motivo un montón de fieles habían salido huyendo del servicio despavoridos.

Golondrios junto con Gugnir apoyaron al mago en su ataque contra aquel malvado diabolista, mientras atacaban en conjunto, Belenus y Sindaris oyeron ruidos de lucha detrás de la puerta y la desbloquearon, cuando abrieron la puerta, vieron a un sonriente Molonis con dos dagas cada una en una mano, llenas de sangre, mientras alrededor suya yacían una decena de cadáveres.

- Vaya por fin os encuentro -
- Te ha costado eh - le replico el brujo
- Veo que el elfo y el mago tienen a la chica -

Semielfa y tiflin giraron sus cabezas para ver como efectivamente la lucha había acabado, el líder de la secta, yacía muerto a sus pies, estaban los cinco juntos de nuevo y tenían a la chica, Sindaris la cargo a su espalda y salieron rápidamente de la casa, esquivaron a algunas patrullas, y mataron a los que cogieron desprevenidos, después de dos días llegaron a Daerlun y allí fueron directamente al templo de Sune, Sergestus salió a recibirlos y vio extrañado como su ahijada seguía con vida, la cual Sindaris una vez que vio al paladín se la dio, el la agarro con uno de sus brazos y miro a los 5 aventureros.

- Aquí tenéis vuestro dinero - saco una bolsa de oro y se la dio a Sindaris
- Mmm, falta dinero -
- No habéis hecho vuestro trabajo, por eso esta la mitad -

Golondrios estuvo a punto de abrir la boca para protestar pero Sindaris le detuvo con la mano

- Si no queréis que en la ciudad se sepa, que la protegida de uno de los paladines mas devotos de Sune no había tenido reparos en matar a su hija porque lleva un diablo en su vientre, darnos todo el dinero -

Sergestus escupió al suelo malhumorado y saco otra bolsa de una saca que tenia atada a su cinto y se la tiro a la semielfa.

- Perfecto - dijo esta sin inmutarse a la mirada de rabia que le dirigió el paladín, el cual se llevo rápidamente a la elfa dentro del templo.

Mientras se repartían el botín, Maquiavelo comento que había encontrado evidencias en la mansión que de alguna manera los Zhentarim estaban implicados en aquella secta, era el segundo casp en el que esos mercenarios asesinos estaban de alguna que otra manera metidos en el asunto.

- En fin ¿Y ahora que? - dijo Molonis sonriente.


lunes, 27 de abril de 2009

Infiltración y Sigilo

Después de recorrer otra vez el camino que ya conocían llegaron a la villa en menos tiempo que la vez anterior (puesto que ya conocía el camino), en vista de lo fuertemente vigilada que estaba la entrada decidieron rodear la villa, la cual estaba rodeada por un muro de unos tres metros de alto, conforme la iban rodeando el muro se entremezclaba con un bosque cercano, allí Golondrios se percató de que había una entrada oculta, avisó a sus compañeros y con mucho cuidado entraron, una vez dentro del recinto observaron que todavía había una extensión de dos kilómetros de bosque así que se aproximaron con cautela, de repente Sindaris que iba detrás de Golondrios que abría la marcha del grupo desapareció ante sus ojos de repente.

- ¡Sindaris! - gritó el elfo
- ¡Ha desaparecido! - confirmo Belenus
- Esto...mirad hacía arriba chicos - dijo una voz desde lo alto.

Los dos tiflin, el elfo y el humano vieron que Sindaris estaba colgada hacía abajo, parece ser que había pisado una trampa la cual era una cuerda que la enganchaba la pierna.

- Ahora subo a desatarte - dijo Golondrios mientras comenzaba a trepar por el arbol

Belenus se quedo mirando hacía donde se encontraba la casa, nada anormal parecía ver hasta que oyó gruñir a Gugnir el compañero animal de Golondrios.

- Golondrios, tu tigre parece algo inquieto -
- ¿Sí? - y en lo alto del árbol, el elfo agudizo su vista y observo como 5 guardias eladrines se dirigían hacía ellos, seguramente la trampa tendría una especie de alarma silenciosa.
- ¡Escondeos! - gritó el explorador
- ¿Y yo que? - suspiró Sindaris - Aún tendré que desatarme yo..oh no...- la espada que había sacado Sindaris cayó al suelo.

Maquiavelo y Golondrios se escondieron cada uno en un arbusto y empezaron a concentrarse por si sus artes arcanas eran necesarias, por su parte Golondrios saco su arco y apunto a los cada vez más cerca de ellos guardias, por su parte Gugnir trepó hacía donde estaba Golondrios y agazapado se quedo allí esperando la orden de ataque del elfo.

Por su parte Molonis después de inspeccionar un pozo, llegó a una casa no muy grande de madera de la cual salía una gran hedor, conforme entraron a la finca había decidido buscar una ruta alternativa, estaba seguro que sus actuales compañeros irían directos a la mansión por la vía más fácil y ruidosa, mientras el prefería el sigilo, el camuflaje y el silencio, los cuales eran sus amigos y eran los ambientes donde mejor se desenvolvía, entro en la casa de madera, no tuvo más remedio que sacar un pañuelo y cubrirse con el la mitad de su rostro, puesto que como pudo comprobar por restos recientes, había entrado a unas letrinas y olía a estiércol, para su sorpresa encontró una tapa circular de hierro, la examino y comprobó que la podía empujar, al hacerlo encontró unas escalerillas que iban hacía abajo, el ladrón sonrío para sus adentros, estaba oscuro y así lo prefería él, como seguidor de la Diosa Shar, en la oscuridad era donde mejor se desenvolvía y donde podría desarrollar perfectamente sus atributos para la infiltración.

Golondrios conforme se acercaron los guardias disparo su arco, uno de los guardias se llevo la mano al pecho donde se incrusto la flecha del explorador y cayo al suelo, otro de sus compañeros vio con cara de pánico como 300 kilos de tigre se le echaban encima, no pudo gritar el felino de un mordisco le cerceno la traquea, otro de los guardias se vio sorprendido por un destello brillante que surgió de un arbusto y otro vio como unas saetas de color azulado y transparentes se clavaban en su pecho y daban final a su vida, solo quedaba un eladrin con vida y al ver con la facilidad que sus cuatro compañeros habían sido eliminados tiro su arma al suelo y salió huyendo hacía la mansión para tratar de dar la voz de alarma, pero fue inútil, una flecha que impacto en su nuca, lo llevo al otro mundo.

Molonis estaba subiendo la empinada escalera que le llevaba a lo que creía que era la mansión, había dejado lo que parecía que eran unas cloacas que tenía la mansión, aprovechando la poca iluminación del lugar, pudo perfectamente esquivar las pocas patrullas que encontró, y si eso no funcionaba, tenia sus dos dagas listas para lo que fuera, llego al final de las escaleras y encontró una pared, sin duda debería haber algún mecanismo que le permitiría abrirla de algún modo, después de unos minutos buscando, creyó dar con lo que estaba buscando, una secuencia de golpes pares dados en un ladrillo que estaba algo más salido que el resto, un típico mecanismo de puerta secreta en casas señoriales, no era la primera vez que se encontraba uno de tal estilo, la pared comenzó ha hacer un ligero ruido conforme iba subiendo, la iluminación de lo que habría al otro lado le permitió distinguir tres pares de piernas, suspirando saco sus dagas.

- Me parece que es hora de ganarse la paga - dijo para si mismo en tono socarrón y con una gran sonrisa.

Mientras tanto el resto del grupo logro infiltrarse en la mansión se encontraban en un despacho, gracias a Maquiavelo y sus artes místicas habían logrado abrir una ventana desde fuera, Golondrios advirtió de que fuera de la habitación donde se encontraban había unos seis guardias haciendo rondas, sin esperar a descubrir donde estaría Molonis, decidieron actuar rápidamente, aprovechando un momento de distracción, Maquiavelo conjuro a los poderes del sueño y neutralizo a dos de los guardias, Golondrios y su tigre acabaron con tres guardias, mientras que los que faltaban sucumbieron ante el poder arcano y demoniaco de Belenus, tras atar los guardias supervivientes y esconderlos en la habitación por donde habían entrado a la casa, se pusieron a investigar donde estaría custodiada la elfa que tenían que eliminar, la estancia donde estaban tenia unas cuantas estatuas las cuales eran súcubos en posición de combate todas armadas excepto una que tenia un escudo pero carecía de arma, Golondrios se quedo mirando un enorme espejo cuya longitud llegaba hasta el techo de la casa, Maquiavelo creyó encontrar la clave para resolver el enigma que creía que tenían entre si, así que se puso a charlar con Belenus, mientras Sindaris con escudo y espada en mano vigilaba atentamente por si les descubrían. Golondrios impaciente de tanta charla de los dos hechiceros, cogió su espada con las dos manos y descargó un tajo al espejo que tenía ante sí.

- ¡Insensato que haces! - exclamo impotente Maquiavelo

Un gran haz de luz recorrió el cuerpo del explorador y lo levanto por los aires hasta la otra punta de la sala donde se dio un buen golpe, a la vez que un aullido resonaba por toda la casa.

- la has hecho buena, elfo inútil - le dijo Belenus a un dolorido Golondrios que se recuperaba del impacto sufrido.

- ¡Se acercan muchos soldados! - gritó Sindaris a sus compañeros
- ¡Maldición acabarán con todos nosotros y todo gracias a este impulsivo elfo! -
- mmm, lo tengo - dijo Maquiavelo, cogió su espada y la puso en la mano de la estatua que carecía de arma.

El espejo se desvaneció ante sus ojos.

- ¡Rápido, todos dentro! - dijo Sindaris mientras veía como una docena de soldados bajaban unas escaleras que estaba en el centro de la sala donde estaban ellos.
- Nos van a masacrar igual - dijo desolado Belenus
- No si yo puedo impedirlo - dijo un decidido Golondrios dispuesto a reparar su error

Conforme todos entraron al interior del espejo, el elfo apunto con su flecha al brazo de la estatua que poseía la espada de Maquiavelo y disparo, la flecha desarmo a la estatua con lo cual provocó que la barrera mágica que protegía la entrada del espejo se levantará de nuevo, lo cual impidió que los guardias llegarán a donde estaban ellos.

- Puf, por los pelos - dijo aliviada Sindaris.

lunes, 20 de abril de 2009

Conversaciones que no deberían salir de una partida (I)

Cada vez que hacemos una partida de rol significa algo, no solo pasar un rato divertido sino que tenemos anécdotas, quizás no sean tan interesantes como te puedan pasar en la vida real, ya sabes, en plan me fui a comer un chino y en el caso que nos lleva, aquí simplemente ocurren cosas monótonas y nada emocionantes como luchar contra un dragón, defender posiciones ante un gran número de enemigos, rescatar princesas, defender un reino, enfrentarse a dioses, magos malvados, retorcidos diablos y sádicos demonios, hay muchas cosas que pasan en una mesa de juego, y conforme pasa el tiempo las recuerdas con cariño y te ríes, esta tarde por ejemplo mientras invitaba (no os quejareis) a mis amigos Peter y Topo a una horchata, comentábamos ciertas cosas que pasaron en algunas partidas antiguas de años atrás y nos reíamos y lo mejor (o peor) es que la gente a veces se queda escuchando y te mira de manera rara cuando oye cosas como....

-Pero tu eres el peor Topo, cuando tu bárbaro Evendur salió a pecho descubierto y le dijo al dragón, "baja si eres hombre" - y por supuesto el dragón bajo y hombre no se, pero del bárbaro quedo poco.

Son esas cosas las que nos hacen jugar al rol, porque aparte de superar los desafíos que les plantea el master, es la excusa que tenemos (y tendremos en el futuro cuando seamos chochos, calvos y ligeros de esfínter) para reunirnos, me hace gracia pensar que mucha gente, se cree que cuando jugamos al rol, nos metemos en la psique de nuestro personaje y actuamos como tal rol, nada más lejos de la verdad, en parte lo hacemos y en parte no, total no somos hardcore players (más bien unos cafres y alguno que otro un saja-raja), anécdotas hay, muchas miles, las cuentas a otros roleros y sonríen, o también complicidad entre los masters (directores de juego) cuando contamos las cosas que nos hacen nuestros jugadores.

Este fin de semana, me prepare la partida a medias, y como buen master para intentar despistar mi banal pereza use la táctica de la distracción, comente una discusión que tuve en un canal irc, sobre las connotaciones de la palabra querer (que tiene muchas) y yo en esa misma discusión hable sobre las miles de variantes que tienen las palabras follar y joder, es decir follar implica, sexo, dolor, vacile, victoria, dejando quien tiene razón o no, surgieron varias cosas graciosas que dijeron mis jugadores, off rol por supuesto.

Sindaris: mira yo por ejemplo sobre lo que has dicho, ayer jugué al fútbol y me quedé follado en la cama...

Resto: ......

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Golondrios: queréis parar de joderme!

Yo: ¿eso en que sentido lo dices? joder de dolor, de molestar o de que te estamos violando analmente encima de la mesa?


*****

Golondrios: joder sois unos putos mancos de mierda!

(te odiamos blizzard has dejado huella hasta en la macrosanta mesa de juego)


*****

Yo: ves una casucha
Molonis: paso de ella
Yo: huele mal
Molonis: ¿huele mal? ¿es una letrina?
Yo: mmm si
Molonis: pero si es una casucha, como puede ser una letrina
Yo: mmmm bueno vale es una casa de madera mínimamente grande para contener a varias personas y huele bastante a mierda

*****

Golondrios: me quito la camiseta, envuelvo mi espada con ella y golpeo con ella en la ventana para no hacer ruido.
Yo: ¿donde has visto eso?
Golondrios: en las pelis funciona
Yo: sigh, esto no es una peli, es la vida real!
Alguien: si claro la vida real en un mundo de fantasía.

*****

Golondrios: golpeo al espejo
Sindaris: no lo hagas
Golondrios: golpeo al espejo
Maquiavelo: creo que ya se como podemos activar esto
Yo: en serio le das?
Belenus: no lo hagas que vas a avisar a todo el mundo
ruido de dados
Yo: vale le pegas al espejo, le impactas pero un haz eléctrico te envuelve y te empuja hacía atrás describiendo un arco (ruido de dados) pierdes 8 puntos de vida, por cierto suena una especie de aullido y oís un gran número de pisadas que se dirigen en vuestra dirección

*****

(viaje al pasado)

Diegosky: entonces estoy en una cueva y aparte de que huele muy raro, esta a oscuras
Yo: sí
Diegosky: mmm necesitaré más iluminación, ¡activo mi espada ígnea!.
Yo: ¿seguro?
Diegosky: sí
Yo: okey, el olor que huele tu personaje es metano y ya sabes que pasa con el metano y el fuego (ruido de dados)
Diegosky: ¡soy Diegosky bala de cañón!


*****

vamos a intentar hacer un podcast de alguna partida a ver si sale algo interesante, y ya veréis lo mucho que roleamos (cof, cof).

miércoles, 15 de abril de 2009

La misión


Belenus deambulaba con calma y tranquilidad por calles de Daerlun, el bullicioso gentío de primeras horas de la mañana, le hacía olvidar un poco su aventura anterior con sus nuevos compañeros, de motu acuerdo habían decidido seguir juntos para tratar de discernir que oscuros motivos había detrás de una supuesta droga que convertía a la gente en muertos vivientes y sobre todo quien estaba manipulando los hilos los cuales les habían transformado en títeres de un teatro inesperado, el único humano del grupo había tratado de buscar información por los bajos fondos de la ciudad, pero fue inútil apenas habían averiguado algo, lo único evidente era que los Zhentarim ya no eran la organización temida que eran hace un siglo, y que eran mercenarios que solían hacer practicas delictivas, ideológicamente se encontraban bajo el amparo de Cyric dios de las mentiras, aunque algunos todavía adoraban a Bane el dios de la tiranía y la lucha.

Sin apenas darse cuenta Belenus llego a la posada donde se hospedaba y se dispuso a mirar en un tablón donde había incrustados algunas ofertas de trabajo, la busqueda del conocimiento requiere dinero y Belenus no era una excepción, para proseguir su voluntaria investigación necesitaban dinero ya que los mercaderes que les contrataron anteriormente no tenían interés alguno en proseguir con las pesquisas para discernir quien asesino a su miembro del gremio.

De entre todas las notas, solo una le llamo la atención y fue porque estaba escrita en una caligrafía de tal belleza, sin duda un eladrin o un elfo habría sido la persona de cuyo puño había salido tal anuncio, el cual era bastante simple, se requerían aventureros para una simple misión de escolta, conforme leyó se dio cuenta de que el encargo provenía de algún miembro de la Iglesia de Sune; ¿Podría ser aquello algún impedimento para que la gente no hubiera aceptado el trabajo? la paga era buena pero bastante probable que hubiera alguna artimaña detrás del aparente inofensivo encargo, pero Belenus necesitaba el dinero, y sus compañeros también así que arranco la nota del tablón y se dirigió al punto de reunión donde había quedado con sus compañeros.

Belenus percibió cierta alegría en las facciones de Golondrios, según parece el arco que consiguió del mago de la torra de Puerta Norte, era mágico y tenía el nombre élfico de Pyphia, no sabía el porque pero el otro miembro aparte de él de la raza tiflin, Molonis parecía sonreír de una manera algo divertida al escuchar el nombre del nuevo arco del explorador máxime cuando dijo.

- Procurare no estar delante tuyo cuando dispares con tú nuevo arco -

Lo cual nos dejo al resto con cara de interrogante, después de ese interludio les conté a mis compañeros el trabajo que había conseguido así que nos dirigimos hacía el único templo de Sune (la diosa de la belleza) en la ciudad, Sindaris parecía conocer el camino puesto que según ella no estaba muy lejos del de Tempus (el dios de la guerra) lo cual me pareció interesante, la tímida semielfa que apenas decía algo, parecía dar a entender que era algo devota, aunque entre los guerreros mercenarios, dedicar plegarias a Tempus no era tan raro, después de caminar durante unas horas y soportar el conocimiento sobre las prostitutas de Daerlun del cual hacía gala Maquiavelo el mago, llegamos al templo de Sune, a la puerta una joven de facciones elficas, bastante hermosa limpiaba con una escoba el polvo que se acumulaba en las escalinatas que llevaban al enorme portón que estaba en el grandioso templo hecho en marfil que estaba dedicado a la diosa Sune, encima de la enorme puerta una estatua que representaba las hermosas facciones de la diosa esta incrustada dentro del marfil, la sacerdotisa parecía ser una novicia llevaba una túnica de color rosa que mostraba sin pudor alguno sus contorneadas piernas a la vez que unos gráciles y perfectos brazos, Maquiavelo algo tosco y bastante sorprendido por la evidente belleza de la novicia intento acercarse a ella, pero esta al percatarse de su presencia y echarle una mirada furibunda se lo pensó mejor y dio media vuelta, Belenus suspiró y se acerco a la elfa.

- Alue -

- Alue - respondió la sacerdotisa algo sorprendida al ver el aspecto del tiflin

- ¿Deseáis algo de la casa de la gran diosa que protege y ensalza la belleza de todo Faerûn? -

- Pues sí, mis compañeros y yo estamos por esto - y el brujo le tendió a la elfa la nota arrancada del tablón de anuncios de la posada.

La elfa leyó la nota con sumo cuidado y atención, después miro a Belenus y dijo

- Esperad un momento, por favor - abrió una puerta dentro del mismo portón y se metió dentro de ella

Al cabo de unos minutos volvió a salir por ella seguida de un alto eladrin de ojos azules refulgentes, con una melena dorada como el sol, una capa blanca con el símbolo de Sune y una armadura de placas dorada totalmente destellante, amén de portar una espada en su costado izquierdo, Belenus se dirigió a él para decirle que eran los que estaban interesados en su propuesta de trabajo, ya que vio que el eladrin, portaba la nota que le había dado a la elfa anteriormente, pero este paso de él, avanzo donde estaban el resto de sus compañeros y se detuvo delante de Sindaris la semielfa, a la cual estuvo mirando unos instantes, y ella expectante con cara de circunstancia, a lo que inesperadamente le agarro de la mano se inclino y se la besa con dulzura.

- Bien hallada Milady, soy Sergestus de Sune, paladín al servicio de la gran dama de la belleza, un placer - dijo el eladrin.

Sindaris se quedo sin saber que hacer o actuar, soltó un tímido - encantada - mientras miraba a otro lado, el resto de sus compañeros se quedo estupefacto, excepto Molonis que trataba de contener las carcajadas poniéndose una mano en la boca.

Belenus algo molesto carraspeo, entonces el paladín se dio cuenta y se giro - jo jo, disculpadme cuando veo algo hermoso (se gira y guiña un ojo a Sindaris la cual mira a otro lado) me pierdo, veo que habéis aceptado mi propuesta de trabajo -, - Así es - respondió Belenus, el paladín se dirigió hacia la escalinata que daba al portón del templo y miro a los aventureros, y cambio su dicharachera cara por algo más serio.

- Vuestro misión es bastante simple dentro de lo que cabe, tenéis que escoltar a mi protegida una elfa, que se desposara con un eladrin dentro de dos días, por razones que competen a mi orden no puedo acompañarla, es posible que os ataquen ciertos individuos, así que estad preparados, os dare 50 monedas de oro ahora, otras 50 al acabar la misión -

- ¿Podemos saber cuales pueden ser los motivos de dicho ataque? - pregunto Golondrios

- Basicamente la estúpida de mi ahijada se enamoro de un humano, y no podemos permitir que se junte con una raza inferior, así que he concertado una boda con un conocido mío para reforzar los lazos entre eladrines y elfos -

Ni una palabra surgió del resto de compañeros a oír tales palabras, se despidieron del paladín y quedaron en verse aquí al día siguiente, donde en un carruaje acompañarían a la protegida de Sergestus y la llevarían a su boda.

Al día siguiente llegaron a la hora acordada, la protegida se encontraba dentro del carruaje, Molonis y Sindaris irían dentro con ella, mientras que Golondrios, Maquiavelo y Belenus estarían fuera, Golondrios se sentó al lado del conductor mientras que los dos conjuradores de hechizos se pusieron detrás del carruaje en una bancada que había.

Lo que más le choco a Sindaris fue ver encadenada "por su propia seguridad", a la elfa, la cual no hizo más que insultarles a ella y a Molonis, amenazándoles con que su amado, la rescataría y clavaría su cabeza en unas estacas, el viaje transcurrió sin ningún contratiempo, acamparon una noche y al día siguiente llegarían a la mansión según palabras del chofer, el cual mantenía una animada conversación con Golondrios, mientras cruzaban por un puente colgante, el hombre que se llamaba Jeff, le contaba al explorador que este era su último servicio a la iglesia de Sune, y que tenia ganas de descansar y vivir un merecido retiro al lado de su mujer y disfrutar de sus nietos, pero en eso quedo mientras hablaba animadamente con Golondrios, una flecha impacto en el corazón de Jeff, rápidamente Golondrios cogió las riendas e hizo que los caballos se detuvieran.

Sindaris asomo la cabeza por una de las ventanas del carruaje.

- ¿Ocurre algo, Golondrios? -

- Métete de nuevo, nos atacan -

Y una bola de fuego impacto delante de ellos carbonizando a los caballos y consumiéndolos delante de los ojos del elfo, Golondrios se parapeto encima del carruaje y diviso al hechicero que había acabado con los pobres animales, prometiendo la muerte de aquel málvado, Golondrios mando a su tigre Gugnir que fuera a por uno de los arqueros mientras el trataba de encontrar una buena posición para poder disparar, por lo que parecía había dos arqueros, aparte del hechicero, por su parte Maquiavelo y Belenus lanzaron sus ataques místicos, de la mano de Maquiavelo surgieron varias saetas azuladas las cuales dieron en el blanco pero no fueron suficiente para acabar con la vida del mago que les atacaba, Belenus se concentraba entonando unas oscuras y diabólicas palabras, Golondrios disparo y abatió a uno de los arqueros mientras su compañero animal entretenía al mago, aunque uno de los disparos de los atacantes le dio en el hombro y le hizo gritar de dolor.

- ¿Estás bien?- dijo Maquiavelo, y Golondrios le señalo el pulgar hacía arriba para decirle que se encontraba bien

Belenus acabo su hechizo unas palabras de extraños símbolos y de contenido diabólico surgieron de su boca y fueron directas a la cabeza del mago enemigo, el cual en un instante se desplomo como si fuera un fardo de paja cayendo desde un primer piso al suelo, Gugnir la mascota hizo huir al arquero que quedaba, pero fue fútil para el, le alcanzó y acabo con vida.

Después de ver recuperarse y darse los oportunos primeros auxilios, Sindaris tuvo que dejar inconsciente a la elfa (la cual estaba encadenada por su propia seguridad) que trato de huir en medio de la batalla, después de dar sepultura al caído Jeff, Golondrios fue junto con su tigre en busca de algún medio de transporte, puesto que los caballos que tiraban de la carreta, no eran más que cenizas humeantes, tuvo suerte y encontró no muy lejos de allí tres caballos que sin duda pertenecían a sus atacantes, una vez solucionado el tema del transporte siguieron el camino, después de unas cuantas horas, en las que rescataron a un pobre campesino de ser asesinado por un trasgo, llegaron a la aldea de donde era, con la casualidad de que el sitio a donde tenían que dejar a la elfa estaba próximo. Llegaron al sitio y allí les sorprendió ver a Sergestus, la joven elfa salió del carruaje con la cabeza gacha y apenas dirigió palabra alguna con su "padrino", y se metió dentro de la enorme mansión que era propiedad de su futuro marido, después de darle una bolsa de oro, los aventureros se volvieron para Daerlun, con la intención de devolver el carruaje a la Iglesia de Sune y seguir investigando a los Zhentarim, una vez llegaron se encontraron con otra sorpresa, Sergestus estaba también allí, aquellos les dejo totalmente estupefactos, después de hablar con él, se dieron cuenta que habían sido engañados y que el paladín no les había dicho todo, su protegida estaba embarazada de un humano y su hijo iba a ser usado para un ritual demoniaco, ya que aquel humano era un adorador de Mefistofeles uno de los señores diabólicos, Sergestus les encomendó otra misión tenían que evitar el ritual fuera como fuese y sin dudar en ningún momento, los héroes se fueron a prepararse tendrían que asaltar una fortaleza llena de adoradores de los diablos y no sería nada fácil.

Golondrios

Lo escrito a continuación no esta hecho por mi, es la historia de uno de los personajes que juegan mi campaña...

Soy Heian Golondrios y está es mi historia.

Nací en Cormanthor un bosque donde la mayoría de la población son elfos. De esta raza, su principal característica es la destreza que poseen para ser unos grandes exploradores, aunque a ellos no les gusta salir fuera del bosque a demostrar sus habilidades, por eso no hay muchos elfos reconocidos en faerûn.

Yo fui hijo único, desde que era muy pequeño mi padre se volcó en enseñarme a ser un buen explorador, el decía que el arco formaba parte de nuestro cuerpo, sin él es como el explorador estuviera incompleto, cuando mi padre me entreno fue muy estricto pero gracias a eso sé que puedo superar cualquier obstáculo.
Cuando tenía cuarenta años un día como otro cualquiera fui a buscar la cena, de repente me vi unas huellas de carruaje, no era habitual por esta zona, entonces decidí seguir el rastro a ver de que se trataba, cuando me estaba acercando escuche dos voces varoniles, por lo que vi de lejos se trataban de dos humanos mercaderes, llevaban animales enjaulados, entonces espere al anochecer.
Cuando toda la iluminación eran las estrellas, me acerque sigilosamente a su campamento, ellos estaban durmiendo, cuando me acerque lo suficiente saque mi arco y les dije.

-¡Despertad!- grite mientras le apuntaba con mi arco.
Ellos se despertaron bruscamente e intentaron coger sus espadas.
-¡Si tocas esa espada una flecha impactara en tu cabeza!-
-¿Quien eres tú?- me dijo el otro mercader.
- Soy un elfo de este bosque y voy a liberar a los animales que lleváis enjaulados-

De repente el otro mercader cogió su espada y se abalanzo sobre mí, pero no le dio tiempo ya que yo tenía mi arco con su flecha preparada.

-Por favor no me mates- decía el otro mercader.
-Dame las llaves y sal de este bosque asqueroso humano-

Él salió corriendo sin echar la mirada atrás, libere a los animales y me fui a casa, cuando estaba llegando a mi casa, me di cuenta que una cría de tigre albino me estaba siguiendo me gire y le dije.

-Vete ya eres libre-

La cría no me hizo ni caso y me siguió hasta mi casa, yo la ignore y entre en mi casa dejando a la cría fuera, les explique a mis padres todo lo que paso, pude ver en mi padre un cara de orgullo que nunca antes se la vi.
Al día siguiente fui a buscar comida, cuando salí de mi casa vi a la cría de tigre esperándome, como veía que no se iba a ir decidí criarlo, entre en mi casa y le saque algo de comida, mientras el animal comía le dije.

-Bueno a partir de ahora te llamare Gugnir-

La cría pego un gruñido, parecía estar de acuerdo con su nombre. Dos años más tarde, mientras yo seguía entrenando para convertirme en un gran explorador me di cuenta que Gugnir tenia unas cualidades físicas extraordinarias, entonces decidí que la enseñaría para que fuese mi compañero, si lo entrenaba bien seriamos una pareja invencible. Al llegar a casa, le explique a mi padre lo que iba hacer, con lo que él respondió.

-¡Estás loco un explorador solo debe confiar en su arco y en él mismo!-

Él era muy tradicional, pero yo ya lo tenía decidido, estuvimos varios meses sin hablarnos, yo sabía que él lo decía por mi bien, pero él no sabia de lo que era capaz Gugnir.

Cuando cumplí cincuenta años fui hablar con mis padres.
-¿Como que te vas fuera del bosque?- dijo mi padre sorprendido.
-Sí, he decidido demostrar lo buen explorador que soy fuera del bosque, quiero que mi nombre sea reconocido por todo faerûn, como uno de los mejores exploradores.
-Lo único que vamos oír de tu nombre, es cuando te maten por ser un mal explorador-

Yo le mire a la cara y le dije

- Al menos se oirá mi nombre, no como tú que podrías haberte convertido en el mejor explorador y aquí esta siendo un don nadie-

Él me pego un puñetazo en la cara y se me quedo mirando. Yo con el labio ensangrentado sonreí, me gire y le dije.
- ¿Aún no sabes quien me lo enseño todo lo que sé?-

Y me fui sin echar la mirada atrás.

viernes, 10 de abril de 2009

Se fue una leyenda y ahora se va otra...

Hace un año nos dejo Gary, ahora nos deja Dave Arneson, el creador del primer mundo de campaña, y que dio pie a la creación de otros (de hecho el concepto de mundo de campaña lo invento el) también fue el primero en coger las reglas del wargame Chainmail y hacer que un jugador llevara un personaje en vez de un ejercito y determinar como las acciones de un personaje pueden reaccionar en el entorno en el que se mueve.

Descanse en paz Mr. Arneson 1947 - 2009

y que los dados sigan rodando...

miércoles, 1 de abril de 2009

Slurp!


En una galaxia muy lejana, lejana, lejana, tan lejana que ni tenían un negro en la casa blanca, ni conocían las tarifas de banda ancha de España y ni tan siquiera tenían hipotecas, crisis inmobiliaria y lo más importante de todo no tenían preservativos con sabor a kiwi. En aquella galaxia había un planeta llamado Azeroth y en el se desarrolla la historia que relato a continuación.


En una solitaria campiña, al lado de un lago y recostado en un enorme roble un joven humano de cabello oscuro y perilla hirsuta, algo escuálido se encontraba tirando la caña (y cuando digo eso, no me refiero a que estaba ligando, o desperdiciando cerveza sino que simplemente estaba pescando), agotado de numerosas incursiones a varias de las numerosas mazmorras que había en toda Azeroth, el brujo llamado Yutashes se encontraba disfrutando de la soledad que le proporcionaba la pesca, amen de una relajación y paz, cosas que raramente tenía en una vida continua de combatir contra el mal (cuando digo el mal, me refiero al continuo y cansino trajín de matar y matar las mismas criaturas para cosechar el mismo botín una y otra vez).

No llevaba más que una camisa blanca de seda con botones bañados en plata y unos ligeros pantalones de color azul celeste acabados en forma de campana, el tiempo acompañaba y estaba recostado en un roble con los brazos apoyados detrás de su cabeza haciéndoles de almohada, tenia las piernas cruzadas y los ojos cerrados, un viento cálido y acogedor se levanto, Yutashes se permitió descansar sus agotados músculos, suspiro y se dejo llevar por los dioses de los sueños.

Un ligero cosquilleo le despertó, abrió los ojos pero encontró la oscuridad, se sobresaltó pero para su sorpresa tenia las manos atadas, por el tacto se dio cuenta que estaba junto al roble, notaba el sol en la cara, intento no dejarse llevar por el pánico pero sin esperarlo algo le susurro al oído provocándole que el vello se le pusiera de punta.

- ¿Te gusta lo que hago? no te preocupes, relájate y disfruta de mí, tanto como yo voy a disfrutar de ti - dijo una vez femenina con un marcado acento elfico.

La dueña de aquella voz lamió con su oreja el lóbulo izquierda del joven brujo, para rápidamente besarle el cuello con calma y sin prisas, el joven humano sin quererlo se relajo, y se dispuso a disfrutar de aquello en lo que estaba metido sin comerlo ni beberlo, tomando su tiempo aquella persona comenzó a desabrochar la camisa, cuando acabo y tenia el torso al descubierto empezó a mordisquear los pezones de su bien formado pectoral, el humano gimió sin poder evitarlo, y aquello espoleo aun más si cabe a la "torturadora" de Yutashes, continuo lamiendo y besando su pecho hasta que fue bajando y topo con cierto "bulto" en la entrepierna.

- Vaya, vaya veo que te gusta lo que hago, no te preocupes cielo, ahora veras el firmamento -

Yutashes sintió como le bajaban los pantalones sintió en su trasero el frío contacto de la húmeda hierba que estaba.

- Mmmm ooohhh -

Su torturadora no le dio tregua, sintió su lengua juguetear con sus testículos, gimió y luego se arqueo como pudo, cuando sintió su pene siendo succionado rápidamente como si fuera una aspiradora (no, no me preguntéis como se eso) ayudada de una mano, la elfa (porque Yutashes sabía que era un elfa) siguió moviendo su miembro viril arriba y abajo a la vez que iba chupando y chupando, tal fue el empuje que Yutashes no aguanto más y descargo su leche en la boca de ella.

- Seeee - dijo la elfa

Yutashes poco a poco recupero la compostura a la vez que su respiración volvía a la normalidad, al rato noto un olor marcadamente femenino cerca de ella y una sensación que ya conocía.

- Si amor están delante de ti, por favor haz lo que sabes hacer con esa lengua que tienes -

Como si fuera su superior, el brujo obedeció y metió su boca en los pezones de la elfa, con tal fuerza y salvajismo, que su miembro volvió a la vida para satisfacción de la receptora de los lametones del humano. Los pechos de ella estaban mojados de tanta saliva que producía el frenético chupeteo al que estaban siendo sometidos que tenia los pezones rojos, lejos de producirle dolor, no hacían más que excitarla, se puso encima de él y con una mano introdujo el ya erecto miembro del humano en la entrepierna de ella, gimió otra vez, como si de una amazona fuera cabalgo a Yutashes como si fuera un caballo, el sexo de la elfa estaba a punto de estallar, no llevaba uno ni dos sino cuatro orgamos, el miembro de su adorado brujo estaba duro y fuerte como si de un palo de un joven fresno fuese, sus caderas se movían al unísono de su respiración estaba totalmente mojada y en el sentido literal de la palabra, tenia rodeada la cabeza del brujo entre sus brazos mientras este usaba su boca para darle placer en sus pechos mientras ella disfrutaba con su entrepierna, cuando el Yutashes no pudo aguantar más descargo en ella, tal abundante cantidad de esperma que se llego a salir de su campo de venus, después de estar un rato en silencio ella le quito la cinta con la que había tapado los ojos, y el pudo verla una voluptuosa elfa de la noche con una larga y estilizada melena de color púrpura azulada, ella le sonrió y le beso dulcemente, el le devolvió el beso y sus lenguas se entrecruzaron y jugaron como si fueran dos serpientes que se enroscaran y....

- ¡Despierta! - dijo una voz fuerte

Lentamente abrió los ojos y miro a su alrededor, no estaba en el bosque, no tenía una maciza elfa desnuda encima de él, tampoco era un poderoso brujo y no vivía en Azeroth, era un chaval de ventitantos años, al cual su madre le decía que se levantara que iba a llegar tarde a trabajar, había tenido un sueño húmedo y...tendría que cambiarse de calzoncillos (y las sabanas también).

- ¡Pero oye podía ser peor! podrías haber sido realmente un brujo humano y en vez de ser violado gratamente por una elfa, te podrían haber sodomizado 6 orcos con unas trancas más grandes que la Ashbringer, o te podían haber violado dos no-muertas con el coño caído a trozos, oliendo a carne putrefacta y lleno de gusanos.