
Belenus deambulaba con calma y tranquilidad por calles de Daerlun, el bullicioso gentío de primeras horas de la mañana, le hacía olvidar un poco su aventura anterior con sus nuevos compañeros, de motu acuerdo habían decidido seguir juntos para tratar de discernir que oscuros motivos había detrás de una supuesta droga que convertía a la gente en muertos vivientes y sobre todo quien estaba manipulando los hilos los cuales les habían transformado en títeres de un teatro inesperado, el único humano del grupo había tratado de buscar información por los bajos fondos de la ciudad, pero fue inútil apenas habían averiguado algo, lo único evidente era que los Zhentarim ya no eran la organización temida que eran hace un siglo, y que eran mercenarios que solían hacer practicas delictivas, ideológicamente se encontraban bajo el amparo de Cyric dios de las mentiras, aunque algunos todavía adoraban a Bane el dios de la tiranía y la lucha.
Sin apenas darse cuenta Belenus llego a la posada donde se hospedaba y se dispuso a mirar en un tablón donde había incrustados algunas ofertas de trabajo, la busqueda del conocimiento requiere dinero y Belenus no era una excepción, para proseguir su voluntaria investigación necesitaban dinero ya que los mercaderes que les contrataron anteriormente no tenían interés alguno en proseguir con las pesquisas para discernir quien asesino a su miembro del gremio.
De entre todas las notas, solo una le llamo la atención y fue porque estaba escrita en una caligrafía de tal belleza, sin duda un eladrin o un elfo habría sido la persona de cuyo puño había salido tal anuncio, el cual era bastante simple, se requerían aventureros para una simple misión de escolta, conforme leyó se dio cuenta de que el encargo provenía de algún miembro de la Iglesia de Sune; ¿Podría ser aquello algún impedimento para que la gente no hubiera aceptado el trabajo? la paga era buena pero bastante probable que hubiera alguna artimaña detrás del aparente inofensivo encargo, pero Belenus necesitaba el dinero, y sus compañeros también así que arranco la nota del tablón y se dirigió al punto de reunión donde había quedado con sus compañeros.
Belenus percibió cierta alegría en las facciones de Golondrios, según parece el arco que consiguió del mago de la torra de Puerta Norte, era mágico y tenía el nombre élfico de Pyphia, no sabía el porque pero el otro miembro aparte de él de la raza tiflin, Molonis parecía sonreír de una manera algo divertida al escuchar el nombre del nuevo arco del explorador máxime cuando dijo.
- Procurare no estar delante tuyo cuando dispares con tú nuevo arco -
Lo cual nos dejo al resto con cara de interrogante, después de ese interludio les conté a mis compañeros el trabajo que había conseguido así que nos dirigimos hacía el único templo de Sune (la diosa de la belleza) en la ciudad, Sindaris parecía conocer el camino puesto que según ella no estaba muy lejos del de Tempus (el dios de la guerra) lo cual me pareció interesante, la tímida semielfa que apenas decía algo, parecía dar a entender que era algo devota, aunque entre los guerreros mercenarios, dedicar plegarias a Tempus no era tan raro, después de caminar durante unas horas y soportar el conocimiento sobre las prostitutas de Daerlun del cual hacía gala Maquiavelo el mago, llegamos al templo de Sune, a la puerta una joven de facciones elficas, bastante hermosa limpiaba con una escoba el polvo que se acumulaba en las escalinatas que llevaban al enorme portón que estaba en el grandioso templo hecho en marfil que estaba dedicado a la diosa Sune, encima de la enorme puerta una estatua que representaba las hermosas facciones de la diosa esta incrustada dentro del marfil, la sacerdotisa parecía ser una novicia llevaba una túnica de color rosa que mostraba sin pudor alguno sus contorneadas piernas a la vez que unos gráciles y perfectos brazos, Maquiavelo algo tosco y bastante sorprendido por la evidente belleza de la novicia intento acercarse a ella, pero esta al percatarse de su presencia y echarle una mirada furibunda se lo pensó mejor y dio media vuelta, Belenus suspiró y se acerco a la elfa.
- Alue -
- Alue - respondió la sacerdotisa algo sorprendida al ver el aspecto del tiflin
- ¿Deseáis algo de la casa de la gran diosa que protege y ensalza la belleza de todo Faerûn? -
- Pues sí, mis compañeros y yo estamos por esto - y el brujo le tendió a la elfa la nota arrancada del tablón de anuncios de la posada.
La elfa leyó la nota con sumo cuidado y atención, después miro a Belenus y dijo
- Esperad un momento, por favor - abrió una puerta dentro del mismo portón y se metió dentro de ella
Al cabo de unos minutos volvió a salir por ella seguida de un alto eladrin de ojos azules refulgentes, con una melena dorada como el sol, una capa blanca con el símbolo de Sune y una armadura de placas dorada totalmente destellante, amén de portar una espada en su costado izquierdo, Belenus se dirigió a él para decirle que eran los que estaban interesados en su propuesta de trabajo, ya que vio que el eladrin, portaba la nota que le había dado a la elfa anteriormente, pero este paso de él, avanzo donde estaban el resto de sus compañeros y se detuvo delante de Sindaris la semielfa, a la cual estuvo mirando unos instantes, y ella expectante con cara de circunstancia, a lo que inesperadamente le agarro de la mano se inclino y se la besa con dulzura.
- Bien hallada Milady, soy Sergestus de Sune, paladín al servicio de la gran dama de la belleza, un placer - dijo el eladrin.
Sindaris se quedo sin saber que hacer o actuar, soltó un tímido - encantada - mientras miraba a otro lado, el resto de sus compañeros se quedo estupefacto, excepto Molonis que trataba de contener las carcajadas poniéndose una mano en la boca.
Belenus algo molesto carraspeo, entonces el paladín se dio cuenta y se giro - jo jo, disculpadme cuando veo algo hermoso (se gira y guiña un ojo a Sindaris la cual mira a otro lado) me pierdo, veo que habéis aceptado mi propuesta de trabajo -, - Así es - respondió Belenus, el paladín se dirigió hacia la escalinata que daba al portón del templo y miro a los aventureros, y cambio su dicharachera cara por algo más serio.
- Vuestro misión es bastante simple dentro de lo que cabe, tenéis que escoltar a mi protegida una elfa, que se desposara con un eladrin dentro de dos días, por razones que competen a mi orden no puedo acompañarla, es posible que os ataquen ciertos individuos, así que estad preparados, os dare 50 monedas de oro ahora, otras 50 al acabar la misión -
- ¿Podemos saber cuales pueden ser los motivos de dicho ataque? - pregunto Golondrios
- Basicamente la estúpida de mi ahijada se enamoro de un humano, y no podemos permitir que se junte con una raza inferior, así que he concertado una boda con un conocido mío para reforzar los lazos entre eladrines y elfos -
Ni una palabra surgió del resto de compañeros a oír tales palabras, se despidieron del paladín y quedaron en verse aquí al día siguiente, donde en un carruaje acompañarían a la protegida de Sergestus y la llevarían a su boda.
Al día siguiente llegaron a la hora acordada, la protegida se encontraba dentro del carruaje, Molonis y Sindaris irían dentro con ella, mientras que Golondrios, Maquiavelo y Belenus estarían fuera, Golondrios se sentó al lado del conductor mientras que los dos conjuradores de hechizos se pusieron detrás del carruaje en una bancada que había.
Lo que más le choco a Sindaris fue ver encadenada "por su propia seguridad", a la elfa, la cual no hizo más que insultarles a ella y a Molonis, amenazándoles con que su amado, la rescataría y clavaría su cabeza en unas estacas, el viaje transcurrió sin ningún contratiempo, acamparon una noche y al día siguiente llegarían a la mansión según palabras del chofer, el cual mantenía una animada conversación con Golondrios, mientras cruzaban por un puente colgante, el hombre que se llamaba Jeff, le contaba al explorador que este era su último servicio a la iglesia de Sune, y que tenia ganas de descansar y vivir un merecido retiro al lado de su mujer y disfrutar de sus nietos, pero en eso quedo mientras hablaba animadamente con Golondrios, una flecha impacto en el corazón de Jeff, rápidamente Golondrios cogió las riendas e hizo que los caballos se detuvieran.
Sindaris asomo la cabeza por una de las ventanas del carruaje.
- ¿Ocurre algo, Golondrios? -
- Métete de nuevo, nos atacan -
Y una bola de fuego impacto delante de ellos carbonizando a los caballos y consumiéndolos delante de los ojos del elfo, Golondrios se parapeto encima del carruaje y diviso al hechicero que había acabado con los pobres animales, prometiendo la muerte de aquel málvado, Golondrios mando a su tigre Gugnir que fuera a por uno de los arqueros mientras el trataba de encontrar una buena posición para poder disparar, por lo que parecía había dos arqueros, aparte del hechicero, por su parte Maquiavelo y Belenus lanzaron sus ataques místicos, de la mano de Maquiavelo surgieron varias saetas azuladas las cuales dieron en el blanco pero no fueron suficiente para acabar con la vida del mago que les atacaba, Belenus se concentraba entonando unas oscuras y diabólicas palabras, Golondrios disparo y abatió a uno de los arqueros mientras su compañero animal entretenía al mago, aunque uno de los disparos de los atacantes le dio en el hombro y le hizo gritar de dolor.
- ¿Estás bien?- dijo Maquiavelo, y Golondrios le señalo el pulgar hacía arriba para decirle que se encontraba bien
Belenus acabo su hechizo unas palabras de extraños símbolos y de contenido diabólico surgieron de su boca y fueron directas a la cabeza del mago enemigo, el cual en un instante se desplomo como si fuera un fardo de paja cayendo desde un primer piso al suelo, Gugnir la mascota hizo huir al arquero que quedaba, pero fue fútil para el, le alcanzó y acabo con vida.
Después de ver recuperarse y darse los oportunos primeros auxilios, Sindaris tuvo que dejar inconsciente a la elfa (la cual estaba encadenada por su propia seguridad) que trato de huir en medio de la batalla, después de dar sepultura al caído Jeff, Golondrios fue junto con su tigre en busca de algún medio de transporte, puesto que los caballos que tiraban de la carreta, no eran más que cenizas humeantes, tuvo suerte y encontró no muy lejos de allí tres caballos que sin duda pertenecían a sus atacantes, una vez solucionado el tema del transporte siguieron el camino, después de unas cuantas horas, en las que rescataron a un pobre campesino de ser asesinado por un trasgo, llegaron a la aldea de donde era, con la casualidad de que el sitio a donde tenían que dejar a la elfa estaba próximo. Llegaron al sitio y allí les sorprendió ver a Sergestus, la joven elfa salió del carruaje con la cabeza gacha y apenas dirigió palabra alguna con su "padrino", y se metió dentro de la enorme mansión que era propiedad de su futuro marido, después de darle una bolsa de oro, los aventureros se volvieron para Daerlun, con la intención de devolver el carruaje a la Iglesia de Sune y seguir investigando a los Zhentarim, una vez llegaron se encontraron con otra sorpresa, Sergestus estaba también allí, aquellos les dejo totalmente estupefactos, después de hablar con él, se dieron cuenta que habían sido engañados y que el paladín no les había dicho todo, su protegida estaba embarazada de un humano y su hijo iba a ser usado para un ritual demoniaco, ya que aquel humano era un adorador de Mefistofeles uno de los señores diabólicos, Sergestus les encomendó otra misión tenían que evitar el ritual fuera como fuese y sin dudar en ningún momento, los héroes se fueron a prepararse tendrían que asaltar una fortaleza llena de adoradores de los diablos y no sería nada fácil.
Se nota que tenias prisa esta vez ;)
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