- Esto será interesante - dijo para si mismo mientras logro dar con la llave que abría la puerta de la celda.
Abrió con sumo cuidado la puerta, mientras miraba a su espalda, no creía que tardarían mucho en descubrirle a no ser que los inútiles de sus compañeros llamaran la atención, claro que teniendo de líder al estúpido elfo, no les resultaría complicado el no hacerlo, se acerco al hombre encadenado en cuestión que apenas advirtió su presencia y con las llaves que tenía en su poder le libero de las cadenas que le mantenían sujeto a la pared, el hombre miró a su salvador y pareció que le daba igual que su salvador fuera un tiflin.
- Gracias...por favor agua....-
Molonis le dio a beber de su cantimplora
- Muchas gracias...que Torm os lo pague -
Molonis sonrió al oír el nombre del dios al que acababa de mencionar, estaba liberando a lo que parecía ser un paladín de un dios del bien, esto se ponía interesante por momentos.
Avanzaron con cautela hacía adelante, Belenus que iba delante, hizo el alto.
- Dos hombres encapuchados armados cada uno con una gran hacha a dos manos, se dirigen hacía nosotros -
- No os preocupéis, yo me ocupare de ellos - dijo con un confiado Golondrios
Tanto Maquiavelo como Belenus enarcaron una ceja irónica ante el comentario del explorador, el cual se adelanto a sus compañeros y se puso a tiro de los dos acólitos de la secta demoniaca en la que estaban metidos.
- ¡Gugnir, ataca! - dijo Golondrios mientras su arco mágico Phyfia, cantaba la canción de la muerte para el objetivo que había escogido el elfo.
El tigre se abalanzo hacía la garganta de su víctima y unas cuantas flechas que dieron blanco en ciertos puntos vitales, acabaron rápidamente con la vida de aquel hombre, Golondrios sonrío arrogantemente mientras se preparaba para el único enemigo que quedaba. Sindaris se fue rauda y veloz hacía este precisamente, Belenus y Maquiavelo se concentraban para conjurar sus hechizos para que la batalla fuera lo más corta posible, pero todo fue inútil...
El segundo encapuchado empujo a Sindaris, resistió los dos sortilegios que conjuraron tanto Belenus como Maquiavelo y de un puntapié aparto al felino compañero de Golondrios, alzo su hacha y bloqueo las dos flechas que le disparo el explorador, flexiono sus rodillas y uso el impulsó para acercarse más a Golondrios, Belenus volvió a conjurar otro conjuro un haz de luz surgió de uno de sus dedos e impacto en la cara del encapuchado, pero no pareció causar efecto alguno en el, de hecho ataco con su hacha a dos manos al elfo, y este no pudo esquivar el golpe, y cayo al suelo retorciéndose de dolor.
- ¡Ayudadme!-
- Maldición, esta esquivando todos mis ataques - dijo con rabia Sindaris
Mientras tanto Molonis ayudo a restablecerse de sus heridas al paladín de Torm el cual se llamaba Gaern, el cual agarro una espada de los guardias que previamente había matado antes Molonis y se dirigió en dirección donde el ladrón creía estaban sus compañeros, Molonis observo atónito como el paladín al abrir la puerta cargó contra unos diez o doce guardias que estaban delante de un espejo en una enorme sala, aprovechando la distracción que le proporcionaba el paladín se escabullo por una puerta por donde vio entrar a unas doncellas cargar unos cuerpos, tuvo la sensación de que si iba en esa dirección encontraría al resto de sus compañeros.
Después de la batalla un magullado Golondrios se restablecía de sus heridas, había tenido que usar todas sus habilidades y experiencia para acabar con el último de los atacantes (aunque el golpe final lo dio Belenus), inexplicablemente aquel sujeto había resistido casi todos los hechizos del mago y del brujo y para acabar de empeorarlo todo Sindaris no había estado muy acertada en sus estocadas, después de curarse prosiguieron la marcha.
Escucharon unos cánticos y empezaron a notar como el ambiente se hacía mas caluroso, conforme avanzaron vieron una enorme sala, con cuatro enormes estatuas que representaban a cuatro tipo de súcubos, en medio de la sala, en un pentagrama se encontraba la elfa, que tenían que eliminar según el paladín de Sune Sergestus, un encapuchado en lo alto de un púlpito hablaba mientras en unos bancos cerca de una centena de personas cantaba.
- Hay dos guardias más como los de antes - señalo Sindaris en voz baja a sus compañeros
- mmm, a ver si con esto - Maquiavelo recitó unas palabras y una niebla se dirigió hacia los dos guardias, pero no pareció afectarles sin embargo unos cuantas de las personas que estaban en los bancos parecieron estar afectadas por el conjuro del mago.
- Tsk, mierda...-
Belenus miro hacía arriba y vio unas enormes lamparas colgantes, miro a Golondrios.
- Te ves capaz de darle a las cuerda que sostienen las lamparas y que están encima de los guardias -
El explorador asintió y tenso su arco y disparo sendas flechas que rompieron las cuerdas que aguantaban las lamparas, las cuales cayeron encima de los guardias, el estruendo ocasionado hizo que la multitud se diera la vuelta para ver que pasaba, pero cuando vieron un enorme felino de 300 kilos rugiendo, el pánico se extendió por la sala, y los fieles al culto diabólico huyeron por la puerta más cercana, el encapuchado se acerco a la elfa encadenada y miro a las cuatro figuras que se acercaban a él.
- ¡Deteneos o la mataré! -
Los cuatro compañeros se miraron entre sí, ante el comentario del que presuntamente era el líder de aquella gente.
- Pues...tu mismo nos han ordenado eliminarla - dijo Maquiavelo a la vez que de su mano surgieron unos proyectiles mágicos dirigidos hacía él.
Por su parte Belenus y Sindaris fueron hacía la puerta con un banco y atrancaron la puerta, ya que pudieron oír el ruido cada vez más grande de la más que probable guardia de la casa que venía a ver porque motivo un montón de fieles habían salido huyendo del servicio despavoridos.
Golondrios junto con Gugnir apoyaron al mago en su ataque contra aquel malvado diabolista, mientras atacaban en conjunto, Belenus y Sindaris oyeron ruidos de lucha detrás de la puerta y la desbloquearon, cuando abrieron la puerta, vieron a un sonriente Molonis con dos dagas cada una en una mano, llenas de sangre, mientras alrededor suya yacían una decena de cadáveres.
- Vaya por fin os encuentro -
- Te ha costado eh - le replico el brujo
- Veo que el elfo y el mago tienen a la chica -
Semielfa y tiflin giraron sus cabezas para ver como efectivamente la lucha había acabado, el líder de la secta, yacía muerto a sus pies, estaban los cinco juntos de nuevo y tenían a la chica, Sindaris la cargo a su espalda y salieron rápidamente de la casa, esquivaron a algunas patrullas, y mataron a los que cogieron desprevenidos, después de dos días llegaron a Daerlun y allí fueron directamente al templo de Sune, Sergestus salió a recibirlos y vio extrañado como su ahijada seguía con vida, la cual Sindaris una vez que vio al paladín se la dio, el la agarro con uno de sus brazos y miro a los 5 aventureros.
- Aquí tenéis vuestro dinero - saco una bolsa de oro y se la dio a Sindaris
- Mmm, falta dinero -
- No habéis hecho vuestro trabajo, por eso esta la mitad -
Golondrios estuvo a punto de abrir la boca para protestar pero Sindaris le detuvo con la mano
- Si no queréis que en la ciudad se sepa, que la protegida de uno de los paladines mas devotos de Sune no había tenido reparos en matar a su hija porque lleva un diablo en su vientre, darnos todo el dinero -
Sergestus escupió al suelo malhumorado y saco otra bolsa de una saca que tenia atada a su cinto y se la tiro a la semielfa.
- Perfecto - dijo esta sin inmutarse a la mirada de rabia que le dirigió el paladín, el cual se llevo rápidamente a la elfa dentro del templo.
Mientras se repartían el botín, Maquiavelo comento que había encontrado evidencias en la mansión que de alguna manera los Zhentarim estaban implicados en aquella secta, era el segundo casp en el que esos mercenarios asesinos estaban de alguna que otra manera metidos en el asunto.
- En fin ¿Y ahora que? - dijo Molonis sonriente.
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