miércoles, 1 de abril de 2009

Slurp!


En una galaxia muy lejana, lejana, lejana, tan lejana que ni tenían un negro en la casa blanca, ni conocían las tarifas de banda ancha de España y ni tan siquiera tenían hipotecas, crisis inmobiliaria y lo más importante de todo no tenían preservativos con sabor a kiwi. En aquella galaxia había un planeta llamado Azeroth y en el se desarrolla la historia que relato a continuación.


En una solitaria campiña, al lado de un lago y recostado en un enorme roble un joven humano de cabello oscuro y perilla hirsuta, algo escuálido se encontraba tirando la caña (y cuando digo eso, no me refiero a que estaba ligando, o desperdiciando cerveza sino que simplemente estaba pescando), agotado de numerosas incursiones a varias de las numerosas mazmorras que había en toda Azeroth, el brujo llamado Yutashes se encontraba disfrutando de la soledad que le proporcionaba la pesca, amen de una relajación y paz, cosas que raramente tenía en una vida continua de combatir contra el mal (cuando digo el mal, me refiero al continuo y cansino trajín de matar y matar las mismas criaturas para cosechar el mismo botín una y otra vez).

No llevaba más que una camisa blanca de seda con botones bañados en plata y unos ligeros pantalones de color azul celeste acabados en forma de campana, el tiempo acompañaba y estaba recostado en un roble con los brazos apoyados detrás de su cabeza haciéndoles de almohada, tenia las piernas cruzadas y los ojos cerrados, un viento cálido y acogedor se levanto, Yutashes se permitió descansar sus agotados músculos, suspiro y se dejo llevar por los dioses de los sueños.

Un ligero cosquilleo le despertó, abrió los ojos pero encontró la oscuridad, se sobresaltó pero para su sorpresa tenia las manos atadas, por el tacto se dio cuenta que estaba junto al roble, notaba el sol en la cara, intento no dejarse llevar por el pánico pero sin esperarlo algo le susurro al oído provocándole que el vello se le pusiera de punta.

- ¿Te gusta lo que hago? no te preocupes, relájate y disfruta de mí, tanto como yo voy a disfrutar de ti - dijo una vez femenina con un marcado acento elfico.

La dueña de aquella voz lamió con su oreja el lóbulo izquierda del joven brujo, para rápidamente besarle el cuello con calma y sin prisas, el joven humano sin quererlo se relajo, y se dispuso a disfrutar de aquello en lo que estaba metido sin comerlo ni beberlo, tomando su tiempo aquella persona comenzó a desabrochar la camisa, cuando acabo y tenia el torso al descubierto empezó a mordisquear los pezones de su bien formado pectoral, el humano gimió sin poder evitarlo, y aquello espoleo aun más si cabe a la "torturadora" de Yutashes, continuo lamiendo y besando su pecho hasta que fue bajando y topo con cierto "bulto" en la entrepierna.

- Vaya, vaya veo que te gusta lo que hago, no te preocupes cielo, ahora veras el firmamento -

Yutashes sintió como le bajaban los pantalones sintió en su trasero el frío contacto de la húmeda hierba que estaba.

- Mmmm ooohhh -

Su torturadora no le dio tregua, sintió su lengua juguetear con sus testículos, gimió y luego se arqueo como pudo, cuando sintió su pene siendo succionado rápidamente como si fuera una aspiradora (no, no me preguntéis como se eso) ayudada de una mano, la elfa (porque Yutashes sabía que era un elfa) siguió moviendo su miembro viril arriba y abajo a la vez que iba chupando y chupando, tal fue el empuje que Yutashes no aguanto más y descargo su leche en la boca de ella.

- Seeee - dijo la elfa

Yutashes poco a poco recupero la compostura a la vez que su respiración volvía a la normalidad, al rato noto un olor marcadamente femenino cerca de ella y una sensación que ya conocía.

- Si amor están delante de ti, por favor haz lo que sabes hacer con esa lengua que tienes -

Como si fuera su superior, el brujo obedeció y metió su boca en los pezones de la elfa, con tal fuerza y salvajismo, que su miembro volvió a la vida para satisfacción de la receptora de los lametones del humano. Los pechos de ella estaban mojados de tanta saliva que producía el frenético chupeteo al que estaban siendo sometidos que tenia los pezones rojos, lejos de producirle dolor, no hacían más que excitarla, se puso encima de él y con una mano introdujo el ya erecto miembro del humano en la entrepierna de ella, gimió otra vez, como si de una amazona fuera cabalgo a Yutashes como si fuera un caballo, el sexo de la elfa estaba a punto de estallar, no llevaba uno ni dos sino cuatro orgamos, el miembro de su adorado brujo estaba duro y fuerte como si de un palo de un joven fresno fuese, sus caderas se movían al unísono de su respiración estaba totalmente mojada y en el sentido literal de la palabra, tenia rodeada la cabeza del brujo entre sus brazos mientras este usaba su boca para darle placer en sus pechos mientras ella disfrutaba con su entrepierna, cuando el Yutashes no pudo aguantar más descargo en ella, tal abundante cantidad de esperma que se llego a salir de su campo de venus, después de estar un rato en silencio ella le quito la cinta con la que había tapado los ojos, y el pudo verla una voluptuosa elfa de la noche con una larga y estilizada melena de color púrpura azulada, ella le sonrió y le beso dulcemente, el le devolvió el beso y sus lenguas se entrecruzaron y jugaron como si fueran dos serpientes que se enroscaran y....

- ¡Despierta! - dijo una voz fuerte

Lentamente abrió los ojos y miro a su alrededor, no estaba en el bosque, no tenía una maciza elfa desnuda encima de él, tampoco era un poderoso brujo y no vivía en Azeroth, era un chaval de ventitantos años, al cual su madre le decía que se levantara que iba a llegar tarde a trabajar, había tenido un sueño húmedo y...tendría que cambiarse de calzoncillos (y las sabanas también).

- ¡Pero oye podía ser peor! podrías haber sido realmente un brujo humano y en vez de ser violado gratamente por una elfa, te podrían haber sodomizado 6 orcos con unas trancas más grandes que la Ashbringer, o te podían haber violado dos no-muertas con el coño caído a trozos, oliendo a carne putrefacta y lleno de gusanos.

2 comentarios: