
Todo era oscuridad, voces apenas perceptibles, la cabeza le daba vueltas, se notaba el cuerpo como extraño, como si no fuera suyo, una mano le agarro la suya, se dejo llevar, estaba entumecido, cansado, un rato más tarde notó la luz del sol, instintivamente se llevo las manos a la cara para protegerse del cambio de iluminación, dejo unos segundos para que sus ojos se acostumbrarán al cambio y los abrió.
Miro a su alrededor y se encontró afuera de una cueva enmedio de un bosque, cuyos árboles eran frondosos y altos robles, el solo estaba en lo alto así que dedujo que sería mediodía, enfrente de él estaba una persona más baja que él, portaba unas ropas oscuras, como de tela, tenía la cabeza rapada y la mayor cara de mala leche que nunca había visto.
- ¿Tú eres? -
- Soy yo Amanati, y antes de que digas nada, mírate a ti mismo -
Se miro sus manos, brazos, piernas, eran grandes, fuertes, bronceadas y marcando músculos, sus ropas eran las propias de un bar....
- Bárbaro, eso es lo que eres y yo soy como mi personaje Laskha Amanati monje de Shar, y tú eres -
- Diegosky el bárbaro seguidor de Tempus - acabo por él la frase
- Nos hemos convertido en nuestros personajes de "deidé", este jodido DarkLord, lo tenía planeado, me pregunto desde cuando -
- Juas que pasada, tío, dioooos - dijo el bárbaro, se llevo la mano a la espalda y ahí estaba
- ¡Tío mira! es mi mandoble mágico -
Amanati no pudo sentir admiración por el arma que tenía su compañero, un enorme espadón a dos manos cuyo fulgor e intrincadas runas inscritas en el filo denotaban sus poderes mágicos, amén de ser capaces en las manos del bárbaro acabar con muchos enemigos.
- Estamos los dos solos Diegosky, ¿sabes que significa eso, no? -
- Err....-
- Parece que hemos adquirido no solo los poderes sino el raciocinio de nuestros personajes -
- Me estas llamando estúpido, te recuerdo que subí niveles de guerrero, el tonto del grupo es Evendur -
- No te sulfures hombre, aunque te recuerdo, que yo era el segundo de mayor nivel, no me costaría nada hacerte picadillo -
- ¿Quieres apostar algo? -
Se miraron largo tiempo los dos fijamente, Amanati en posición de combate y Diegosky con las dos manos en su enorme espada, hasta que un ruido les despertó de la ensoñación.
- Mierda, tengo hambre - dijo Diegosky en un tono quedo
Amanati sonrió - Venga busquemos alguna senda, y quizá lleguemos a algún pueblo donde puedas satisfacer tus necesidades mundanas -
Diegosky se le quedo mirando y dijo - Hablas como el de la Serie esa, Kung-fu -
- Por supuesto soy un monje, yo estoy por encima de la necesidad de comer, beber y dormir, bueno hasta cierto punto, aunque no debería hablar mucho, en fin hagamos lo que he dicho -
- ¿Y como vamos a pagar? no tenemos ni una moneda -
- Ya se nos ocurrirá algo, además debemos reunirnos con el resto, saber donde están y recabar información de donde esta la chavala del Lucas, tenemos que salvar el universo, ¿recuerdas? -
- Cierto, pero creo que se te olvida algo, yo creo que se donde estarán nuestros amigos, o por lo menos irán camino de allí -
- mmmm, ¿lo sabes? no se me ocurre ahora mismo -
- Ains, ¿Cual era la ciudad donde solían empezar nuestras aventuras con Lord? -
Amanati se puso a pensar hasta que - Joder como no se me había ocurrido -
- ¡Aguas Profundas! - dijeron los dos al unísono
Así pues el monje y el bárbaro con pericias de guerrero, encontraron una senda que seguramente les llevaría a un asentamiento humano, donde podrían recabar información y la mejor manera de ir a la populosa ciudad de Aguas Profundas, donde seguramente ellos esperaban reunirse con sus compañeros.
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